Una dura guerra en Libia

David Randall, Brian Brady y Kim Sengupta

Se espera que esta semana un grupo de selectos agentes británicos aterrice en Libia con un mandato concreto: hacer contacto con los rebeldes en el bastión opositor de Benghazi. Un ex agente de inteligencia militar declaró anoche: “Está presente el elemento encubierto de la ‘guerra secreta’. Ayudarán a la oposición, le ofrecerán asistencia militar y les harán saber dónde están las fuerzas del gobierno. Menos sensible pero también encubierto será el trabajo para preparar el terreno para la imposición del cierre del espacio aéreo o para las tareas de ayuda humanitaria”. Esa asistencia, que probablemente imitarán los Estados Unidos, parece necesaria en lo que amenaza con convertirse en un conflicto prolongado. Mientras los rebeldes continuaban su avance por el este y lograban capturar dos importantes ciudades que abren la puerta hacia la capital, hubo un enfrentamiento brutal en Zawiya, a menos de 50 kilómetros de los cuarteles de Khadafi.

Una dura guerra en Libia

David Randall, Brian Brady y Kim Sengupta * (Tomado de Página 12)

La sangrienta guerra civil continuó ayer en Libia, sin que ninguna de las partes pudiera traspasar el bastión de la otra. Hubo intensos combates y alrededor de 100 muertos en las últimas 24 horas. Mientras se considera públicamente un cierre del espacio aéreo libio, en esferas más secretas de Londres y Washington se prepara una asistencia encubierta para los rebeldes que intentan arrancar del poder a Muammar Khadafi.

Fuentes del gobierno británico reconocieron ayer que iban a mandar a un “grupo de trabajo diplomático” a Libia para hacer contacto con los líderes opositores. Esto se suma al anuncio del viernes, cuando informaron que 600 soldados de Black Watch (el batallón de infantería del Regimiento Real de Escocia) estaban preparados para viajar hacia el país norafricano para brindar asistencia. Pero mientras los políticos hablan únicamente de asistencia humanitaria, por atrás, los expertos se están preparando para ir a ofrecerles a los rebeldes envíos de comida y de carpas.

Se espera que esta semana un grupo de selectos agentes británicos aterrice en Libia con un mandato concreto: hacer contacto con los rebeldes en el bastión opositor de Benghazi. Un ex agente de inteligencia militar declaró anoche: “Está presente el elemento encubierto de la ‘guerra secreta’. Ayudarán a la oposición, le ofrecerán asistencia militar y les harán saber dónde están las fuerzas del gobierno. Menos sensible pero también encubierto será el trabajo para preparar el terreno para la imposición del cierre del espacio aéreo o para las tareas de ayuda humanitaria”. Esa asistencia, que probablemente imitarán los Estados Unidos, parece necesaria en lo que amenaza con convertirse en un conflicto prolongado. Mientras los rebeldes continuaban su avance por el este y lograban capturar dos importantes ciudades que abren la puerta hacia la capital, hubo un enfrentamiento brutal en Zawiya, a menos de 50 kilómetros de los cuarteles de Khadafi.

Ese es un lugar totémico para ambas partes. Ayer no quedaba claro de qué bando estaría la suerte. Después de la ofensiva del viernes, los hombres de Khadafi tomaron la mayor parte de la ciudad. Los rebeldes tuvieron que retroceder hacia un lugar que por su nombre no presagiaba nada bueno, la Plaza de los Mártires. Una última resistencia, y una posible masacre, estaban por avecinarse. Con las luces del amanecer, las fuerzas de Khadafi entraron en la ciudad, baleando las construcciones residenciales. El vocero de los rebeldes, Youssef Shagan, dijo: “Hay tanques rodeando la plaza. Cerraron todas las calles. Están usando los tanques y las armas para cubrir a sus soldados”. Una gruesa humareda negra se desplomaba sobre la ciudad mientras los francotiradores le disparaban a cualquiera que anduviera por la calle.

Una hora y media después, Shagan estaba diciendo que los rebeldes habían logrado contener el ataque de las fuerzas gubernamentales y capturar dos de los tanques. Un testigo le contó a la cadena Al Arabiya que los rebeldes estaban celebrando su victoria en la plaza central. Después aparecieron los rumores de que las tropas del líder libio estaban preparando una segunda ofensiva. Como era de esperarse, eso llegó como una venganza y con 20 tanques. Abu Akeel, un residente, relató: “El combate se intensificó y los tanques bombardearon todo a su paso. Bombardearon las casas y ahora están atacando una mezquita en la que hay cientos de personas escondidas. No podemos rescatar a nadie porque el bombardeo es demasiado intenso”. Según los vecinos, las fuerzas de Khadafi destruyeron edificios y mataron a la gente que estaba adentro. Una vez cumplido el objetivo, dispusieron a los francotiradores en los techos.

Aún antes del segundo ataque, los médicos decían que los muertos habían sido más de 60 en las últimas 24 horas. Otro lugar donde se reportaron considerables pérdidas humanas fue Benghazi. En la que se conoce como la capital de la Libia libre, estalló un depósito de municiones y armas largas. La nómina inicial de muertos era de 26 pero, en realidad, podría duplicarse.

Para los rebeldes hubo mucho mejores noticias desde el este. Un día después de haber tomado el puerto petrolero de Ras Lanuf, los combatientes opositores también se hicieron con Bin Jawwad, una importante guarnición de los militares libios. Fue una conquista pacífica, se hizo sin un solo disparo. The Independent llegó ayer a Bin Jawwad y descubrió que no estaba bajo control de ninguna de las partes y había sólo un grupo de hombres esperando adelante de un portón. Habían visto pasar a las tropas de Khadafi y abandonaron su posición previa, Ras Lanuf. Un poco después, los soldados que estaban apostados en un control de seguridad también se dispersaron.

Haber ganado las dos ciudades y haber repelido un ataque de las fuerzas del régimen contra Brega les dio a los rebeldes una ventaja estratégica en la principal ruta costera hacia Trípoli. Si esto sigue así, estarán pronto en condiciones de ir en socorro de Misurata, una ciudad opositora que está hace casi una semana sitiada por los leales a Khadafi. Los comandantes rebeldes también dicen que podrán tomar una ruta sureña para intentar aliviar a Zawiya. Pase lo que pase, tendrán que atravesar Sirte, la ciudad natal de Khadafi.

En Ras Lanuf, donde las tropas rebeldes dicen haber derribado un helicóptero gubernamental, los residentes denunciaron que los agentes del régimen ofrecieron a docenas de hombres cerca de 50 mil dólares para sumarse a las milicias. A ese ofrecimiento le siguió la distribución de armas para aquellos que se alistaron. Mohammed Anaas, un recepcionista que trabaja en el hotel El-Adil, comentó: “Desafortunadamente, la liberación de este lugar ocurrió el viernes, cuando la plata ya se había repartido. Pero los rifles resultaron útiles. Todos los que dijeron que se iban a unir a las milicias usaron las armas que les dieron para dispararles a los hombres de Khadafi”. De ese tipo de guerra se trata.

En el plano político pero desde el bando de los rebeldes, también fue un día agitado. El opositor Consejo Nacional libio celebró ayer su primera reunión oficial para preparar la transición política en el país norafricano. “El Consejo declara que es el único representante para toda Libia”, dijo el ex ministro de Justicia Mustafá Abdel Jalil en una conferencia de prensa en Benghazi. El ex funcionario fue uno de los primeros en desertar de las filas oficiales y buscó poner su experiencia de gestión al servicio de los opositores. El Consejo, que está compuesto por 30 miembros y cuya creación fue anunciada el 27 de febrero, encargó a uno de sus miembros, Omar al Hariri, los asuntos militares y a Alí Abdelaziz al Isaui, ex embajador de Libia en India y ex ministro de Economía, los asuntos diplomáticos.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

 

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