Reporte desde la Cumbre Mundial de Cochabamba

La necesidad de terminar con el capitalismo

Delfo Acosta

Como respuesta al verdadero “show de los poderosos”, que fue Copenhague, el Presidente de Bolivia, Evo Morales impulsó La  Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático por los Derechos de la Madre Tierra. La convocatoria encontró eco en un amplio abanico de movimientos sociales, organizaciones políticas,  culturales y de pueblos indígenas.

Reporte desde la Cumbre Mundial de Cochabamba

La necesidad de terminar con el capitalismo

Delfo Acosta

La travesía Santiago-Iquique de la comitiva chilena que participó en la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático en Cochabamba, duró más de 36 horas. En términos normales el viaje es de 24 horas y de Iquique a Cochabamba no son más de 12 horas. Lamentablemente, una falla mecánica en uno de los cuatro buses en los que viajamos tuvo un desperfecto, lo que alargó aún más el trayecto. Ello significó que llegáramos extremadamente cansados a la inauguración de la cumbre, y en mi caso personal, un tanto desorientado, en cuanto a los tiempos y organización de los grupos de trabajo. La efervescencia era inmensa, también la información visual y cultural demasiado abundante.

Un elemento que salta a la vista, es la delantera que nos llevan los países andinos. Ellos aún conservan su vida comunitaria lo que ayuda bastante a su coherencia cultural como pueblos. Lo mismo ocurre a  nivel de organización y contenido del debate, expresado en una disposición clara de lucha contra el neoliberalismo. También, llama la atención la participación activa de la mujer en el proceso boliviano, su manejo de información y su conciencia.

Los dardos de la cumbre estuvieron centrados en el modelo capitalista y su fase imperialista, en la necesidad de superar el capitalismo. Para los venezolanos y bolivianos, la alternativa es clara: el socialismo. En el debate, los representantes de Venezuela cuestionaron el concepto  de “sustentable”, por considerarlo un edulcorante poco claro, a través del cual se pretende hacer creer que existe solución a la catástrofe  ambiental, dentro del actual modelo de explotación.

Las mesas de trabajo eran 17, en las que se abordaron diversas temáticas: Causas Estructurales del Problema Ambiental, Armonía con la Naturaleza, Referéndum, Tribunal de Justicia Climática, Migrantes Climáticos, Pueblos Indígenas, Deuda Climática, Protocolo de Kioto, Desarrollo y Transferencia de Tecnologías, Bosques, Estrategias de Acción, Agricultura y Soberanía Alimentaria, entre otros.

En paralelo, se sumó de manera provocativa, otra mesa convocada por funcionarios de ONGs, cómplices de la acción depredadora de empresarios del norte de Bolivia. A ella también se unieron parlamentarios de la derecha opositora al gobierno de Evo Morales. Una presencia y participación nada casual de esta verdadera “Mesa de Café”, compuesta por miembros de ONGs y politiqueros implicados en la “orgía empresarial”.

Simultáneamente, se realizaron una serie de conferencias donde se trataron temas como eco-agricultura, donde los cubanos son vanguardia y otros referidos al rescate de las técnicas ancestrales de los pueblos andinos, que ayudan al enfriamiento del planeta.

El por qué de Cochabamba

La cumbre de Cochabamba surge como una respuesta al fracaso de las negociaciones de Copenhague en diciembre de 2009.  Fue un  fracaso total, donde los 25 países más contaminantes del planeta, impusieron un acuerdo que no da soluciones reales a la crisis climática actual.

Como respuesta al verdadero “show de los poderosos”, que fue Copenhague, el Presidente de Bolivia, Evo Morales impulsó La  Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático por los Derechos de la Madre Tierra. La convocatoria encontró eco en un amplio abanico de movimientos sociales, organizaciones políticas,  culturales y de pueblos indígenas.

El objetivo, es lograr establecer una nueva correlación de fuerzas y plantear a la vez un itinerario de acción contra el cambio climático y a favor de los derechos de la madre tierra. Se trata también de llegar a la próxima cumbre de las Naciones Unidas sobre cambio climático, a efectuarse en México en diciembre de 2010, con una nueva correlación de fuerzas, con mucho más peso de los movimientos sociales y los países  que se oponen a los acuerdos  de Copenhague.

Vencer el capitalismo para defender la madre tierra

En la conferencia hubo acuerdo en que asistimos a una crisis terminal de un modelo civilizatorio, de sometimiento y destrucción global, de saqueo, expropiación y acumulación desbordada. Los eventos climáticos extremos como sequías, huracanes, desertificación, elevación de las temperaturas y una creciente escasez de agua, son provocados por la imposición de un modo de producción depredador, que busca el lucro ilimitado en un mundo finito.

Mientras exista el capitalismo la humanidad se conduce a un suicidio colectivo. El capitalismo es hoy en el siglo 21, sinónimo de destrucción mundial. De no detener esta barbarie, terminará la historia humana, el planeta podrá vivir sin nosotros, pero nosotros no podemos vivir sin el planeta.

La opción es detener ese correr hacia el barranco, detener la autodestrucción, porque es el capitalismo el que nos empuja al abismo,  en su afán de ganancia, de lucro, de rentabilidad. Es fundamental detenernos y comenzar a tomar otro camino, el camino del desarrollo verdadero de las necesidades humanas reales, no ficticias.

Hablaba Marx de la naturalización del ser humano y de la humanización de la naturaleza. Hasta hoy lo que hemos tenido es la destrucción de la naturaleza por el ser humano. Por ello,  superar el capitalismo es, naturalizar al ser humano.

La conclusión de Cochabamba es clara: para enfrentar el cambio climático, debemos reconocer que la madre tierra, es la fuente de vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de armonía y equilibrio entre todos y todo, complementariedad, solidaridad y equidad, bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos, en armonía con la madre tierra, respeto a los derechos de la madre tierra y los derechos humanos.  Lo anterior, implica un reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene, la eliminación de toda forma de colonización, imperialismo e intervencionismo, la promoción de la paz entre los pueblos y una paz con la madre tierra.

También se establecieron acuerdos como el Proyecto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra, donde se establece el derecho de la madre tierra a existir y a ser respetada; el derecho al respeto de sus ciclos y procesos vitales, libre de alteraciones humanas; el derecho de las personas al agua como fuente de vida, al aire limpio, a la salud integral, a vivir sin contaminación y polución, libres de desechos tóxicos,  radioactivos y de productos transgénicos.

En su intervención el día del cierre de la cumbre el Presidente de Venezuela, compañero Hugo Chávez, manifestó que “la crisis climática es mucho más que la crisis climática. Es la crisis sistémica, una crisis global, crisis de ideas, crisis económica, ética, política. Ésta es la crisis perfecta, todas las crisis concentradas en una sola. Pero a la vez, la crisis es el gran despertador de la historia”, sostuvo junto con hacer un llamamiento a impulsar en todos los sectores la revolución social.

Los pueblos indígenas de la Amazonía y los pueblos Andinos, son los que mejor y estrechamente han vinculado la cuestión climática, con la aspecto social. Estas comunidades, al defender sus derechos, su eco sistema, sus modos de vida, su relación con la naturaleza, plantean formas de vida que van más allá del capitalismo. Se oponen a las políticas capitalistas de mercantilización de los bienes naturales (socialismo andino).

Anti imperialismo, anti capitalismo, justicia climática son combates que tienen que ir estrechamente unidos. Una lucha ecologista que no sea anti capitalista o anti imperialista y revolucionaria, se quedará en la superficialidad del problema y será un mero instrumento al servicio del capitalismo o del marketing verde.

Si queremos que el clima no cambie es necesario cambiar el sistema. Hay  quienes se plantearon en la cumbre una perspectiva del bien vivir, en armonía con la Madre tierra, otros vienen manifestando la necesidad de un eco socialismo o eco comunismo, nosotros sabemos que más allá de los apellidos debido a  los traumas ideológicos que impiden decir las cosas claras y como lo manifestara Hugo Chávez al cierre de la Cumbre Mundial de los Pueblos en Cochabamba, la verdadera solución para salir del caos es el socialismo.

La delegación chilena y su “puna” ideológica

Con respecto a la delegación Chilena, sin querer ser ofensivo, ni displicente, era un verdadero “zoológico” en su dispersa representatividad. La “copia feliz del edén”, de lo que sucede en nuestro país, ocurrió en forma concentrada en Cochabamba. El vacío ideológico, unido al individualismo, oportunismo, asambleísmo y un afán de protagonismo desmedido, atentaron contra una participación más decorosa y de mayor aporte, de la que fue la delegación más numerosa del encuentro.

Evidentemente que el experimento neoliberal tiene en Chile su centro neurálgico y privilegiado. La causa central del por qué de rey a paje, son atravesados por una visión apolítica y anti ideológica. Una izquierda que se niega a ser izquierda y frente a verdades históricas cierra todo vinculo con la posibilidad de construir una alternativa revolucionaria y mucho menos una fuerza de izquierda que construya en Chile el socialismo.

Larga tarea tenemos en relación a la lucha ideológica, más no cabe duda que los pueblos no tenemos otra alternativa que el socialismo.

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