Nada nuevo bajo el sol: El capitalismo en agonía y la izquierda con miopía

Delfo Acosta

A la falta de actualización teórica del Marxismo, surgen un sin número de sectas y movimientos anti capitalistas, que en su interior confluyen en una amalgama de ideas dispersas, que finalmente lo que buscan es lograr mejoras económicas dentro del capitalismo. El Frente Amplio es el mejor representante natural de dicho fenómeno, que ha demostrado que a la hora de la hora, se inclina ante los intereses del imperialismo yanqui en América Latina.

Nada nuevo bajo el sol: El capitalismo en agonía y la izquierda con miopía

Delfo Acosta

“El Marxismo es la única filosofía viva de nuestro tiempo,

porque no han sido superadas, las condiciones que le dieron existencia¨

(Jean Paul Sartre).

 

Ya van diez años de la crisis financiera de 2008, provocada por el colapso de la denominada “burbuja inmobiliaria” desatada en Estados Unidos. Desde entonces, ya nada siguió siendo lo mismo, no tan solo para las fuerzas imperiales y sus mercados, sino también por el desgaste progresivo  de las posiciones “progresistas”.

El fracaso del capitalismo, arrastró también a las posiciones socialdemócratas, tanto en Europa, como en América Latina, dando pie a un avance de las fuerzas reaccionarias. La guinda de la torta en esta crisis capitalista, está dada por la presidencia de Donald Trump, al mando de la primera potencia mundial, que pese a ello, es la más golpeada por la crisis económica. Una deuda impagable y el avance inexorable de China para transformarse en la primera potencia mundial, genera grandes tensiones debido a la disputa por nuevos mercados y por la hegemonía mundial.

A la guerra comercial, hay que sumar las tensiones generadas por las operaciones militares de Estados Unidos, en Siria y su presencia militar en  Corea del Sur, en los mares de China e Irak, entre otros muchos lugares del planeta.

Por parte, y a propósito de la misma crisis, se agudiza la crisis humanitaria producto del desplazamiento de grandes masas de personas que huyen de la miseria y de los conflictos bélicos, desde África y Siria. Lo anterior, ha provocado el avance de las posiciones anti migratorias en Europa, como en Alemania, donde grupos de ultraderecha y neo nazis han dado rienda suelta a la violencia racista contra los inmigrantes.

En América Latina, y producto de la crisis del capital, las posiciones socialdemócratas o progresistas, que en un minuto ilusionaron a todo un continente, son arrastradas a una encrucijada ideológica. El progresismo es viable cuando existe crecimiento económico (alto precio de materias primas, por ejemplo), lo que permite aplicar importantes medidas económicas en beneficio de las mayorías. Hoy tenemos, un retroceso significativo, en Argentina al borde de un “Corralito”, como en 2001;  en Perú la corrupción dejó fuera  a Pedro Pablo Kuczynski; en Brasil, la situación también es muy compleja; la revolución ciudadana de Rafael Correa, terminó siendo traicionada por su sucesor, Lenin Moreno y la situación de Venezuela agobiada por el imperio también cruza momentos muy duros.

Tanto el desarrollo de las fuerzas productivas, el carácter de alcance global de las relaciones económicas y políticas, la capacidad tecnológica, y la crisis sin salida del capitalismo, dan cuenta de un momento histórico único: la posibilidad de avanzar por la senda revolucionaria, hacia una sociedad de nuevo tipo, sin clases sociales. Las condiciones objetivas para ello, son mejores que nunca.

Ni el capitalismo ni el progresismo, ofrecen la posibilidad real para salir de la crisis. El colapso es tan significativo, que nada de lo conocido desde la teoría  capitalista puede dar soluciones reales y efectivas, salvo profundizar la barbarie, avanzando hacia posiciones reactivas.

Tenemos una coyuntura a favor de las ideas revolucionarias. El capitalismo está herido de muerte, y por tanto, es el momento de darle un tiro de gracia. Lamentablemente, nuestro déficit a nivel del factor subjetivo, producto principalmente del colapso de los socialismos reales, no nos ha permitido crear las condiciones para una alternativa revolucionaria.

A la falta de actualización teórica del Marxismo, surgen un sin número de sectas y movimientos anti capitalistas, que en su interior confluyen en una amalgama de ideas dispersas, que finalmente lo que buscan es lograr mejoras económicas dentro del capitalismo. El Frente Amplio es el mejor representante natural de dicho fenómeno, que ha demostrado que a la hora de la hora, se inclina ante los intereses del imperialismo yanqui en América Latina.

En su interior, confluyen desde posturas liberales, reformistas, autonomistas, socialistas y anarquistas. Se potencia principalmente a los movimientos sociales en desmedro de la conformación de una organización política que presente al pueblo un programa revolucionario.

El eclipse del Marxismo instaló además, la idea de que es sospechosa la concepción ideológica. El trauma generado por los errores del dogmatismo estalinista, no nos deja ver que el proyecto comunista es la única alternativa a la barbarie capitalista.

Las consecuencias de la caída del muro y la hegemonía neoliberal, nos legó una izquierda no ideológica y dispersa, que resta importancia al hecho que la clase trabajadora es clave como agente de transformación social. En el fondo una izquierda no marxista, que no ve una alternativa en el socialismo, que confunde el fracaso de un experimento histórico, con el destino final del proyecto de una sociedad sin clases, el comunismo.

El empobrecimiento del método marxista es clave a la hora de entender la bancarrota de la mayoría de las fuerzas de izquierda o llamadas revolucionarias en este Chile del Siglo XXI.

La incapacidad de la izquierda chilena para  superar este problema, es la piedra angular a la hora de edificar teoría para una práctica verdaderamente revolucionaria en medio de la peor crisis del capitalismo. La cuestión ideológica, no solo es la herramienta clave a la hora de pretender cambiar el actual estado de cosas, sino que es un arma poderosísima a la hora de construir cualquier  intento serio que se proponga ser alternativa real de poder.

El gran error de la izquierda en los últimos casi 30 años, es no prepararse  para cambiar el actual estado de cosas. La situación está madura para trabajar en pos del comunismo.

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