Irán: incertidumbre y cuenta regresiva

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

Ahora se inicia una cuenta regresiva, cuyo desenlace quedaría peligrosamente en manos del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien pudiera ser obligado a quitarse el ropaje con el cual fue investido cuando se le otorgó el premio Nobel de la Paz.

Irán: incertidumbre y cuenta regresiva

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ (Tomado del Granma)

En términos de cantidad de días, se cumplen este 7 de septiembre los 90 que establece la resolución 1929 del Consejo de Seguridad, para que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informe a la ONU sobre el cumplimiento o no, por parte de la República Islámica de Irán, de lo aprobado para frenar el desarrollo nuclear de la nación persa.

El informe al respecto emitido ayer por el OIEA en cuanto a que Irán tiene uranio producido que alcanzaría para construir dos o tres bombas nucleares, y la preocupación por las posibles dimensiones militares del programa de esa nación, es más de lo mismo del organismo encargado de evaluar la situación.

Era de esperar un reporte que coincidiera con el criterio norteamericano cuando impuso ante el Consejo de Seguridad de la ONU las últimas sanciones en forma de ultimátum contra la nación iraní.

Ahora se inicia una cuenta regresiva, cuyo desenlace quedaría peligrosamente en manos del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien pudiera ser obligado a quitarse el ropaje con el cual fue investido cuando se le otorgó el premio Nobel de la Paz.

Esta vez la guerra que se prepara en el entorno iraní, no es la de Iraq cuando W. Bush inventó aquello de que el país árabe tenía armas de destrucción masiva; ni la contienda que mantiene a Washington empantanado en Afganistán en una supuesta búsqueda de un Bin Laden, alumno aventajado de sus profesores de la CIA, del que no se sabe ni paradero ni existencia real.

En la posible agresión contra la nación persa, ni el Pentágono ni la Casa Blanca han mencionado los atentados a las Torres Gemelas, usados como banderas en una cruzada que mantiene al mundo en la incertidumbre.

Estados Unidos ha concentrado su poder de fuego mediático y de preparación del escenario para un potencial ataque a la República Islámica de Irán, usando otra vez la tesis de la mentira: la bomba nuclear que podrían estar construyendo.

LA PELIGROSA CHISPA

La zona del Golfo Pérsico donde está enclavado el país, de 1 648 195 kilómetros cuadrados y 72 millones de habitantes, tiene suficiente combustible para que, de producirse una chispa, se expanda la llama de la guerra hasta no se sabe dónde.

Luego de la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, hoy debe expirar el ultimátum dado a las autoridades iraníes para que cumplan exigencias que no aceptan, por cuanto son contrarias a su independencia y al derecho internacional.

El Consejo de Seguridad ignora los planes pacíficos y acusa a Irán de seguir enriqueciendo uranio y evadiendo los controles y el bloqueo en lo relativo a la exportación de armas y a la importación de equipos y materiales relacionados con la tecnología nuclear.

Hoy el Director General del OIEA debe presentar al Consejo de Seguridad, para su examen, un informe en que se indique si Irán ha llevado a cabo la suspensión completa y sostenida de todas las actividades mencionadas en el dictamen.

La Resolución 1929 señala que “en caso de que en el informe se indique que Irán no ha cumplido lo dispuesto en las resoluciones adoptará, con arreglo al Artículo 41 del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, otras medidas apropiadas para persuadir a Irán de que cumpla lo dispuesto en dichas resoluciones y los requisitos del OIEA, y subraya que deberán adoptarse otras decisiones si es necesario tomar tales medidas adicionales”.

Esto quiere decir que “dejarían de aplicarse las sanciones contra Irán”, cuando el país persa renuncie a todo su programa de desarrollo, y además se desarme.

En el caso de la planta nuclear de Qom, se exige al Gobierno de Teherán “que suspenda inmediatamente sus actividades y proporcione aclaraciones sobre la finalidad de la planta y la cronología de su diseño y construcción, y se exhorta a Irán a confirmar que no ha decidido construir ninguna otra instalación nuclear que no haya sido aún declarada al OIEA ni autorice su construcción”.

Una de las medidas más peligrosas de las adoptadas por la máxima autoridad de la ONU en la Resolución 1929 es la de que “se inspeccionen en territorio de terceros países, incluidos los puertos o aeropuertos, toda la carga procedente de Irán o con dirección a Irán si el Estado en cuestión tiene información que ofrezca motivos fundados para dudar sobre la carga”.

Además, “pueden solicitar inspecciones de naves en alta mar con el consentimiento del Estado del pabellón”.

Evidencia que se inspeccionarán barcos iraníes en aguas internacionales, con el consentimiento del país, cuya bandera identifique el navío.

Sobre esa misma base, se “decide autorizar a todos los Estados a que confisquen y liquiden los artículos descubiertos en las inspecciones realizadas”.

Se trata, sin lugar a dudas, de un cinturón que se aprieta cada vez más, mientras, en esta cuenta regresiva, en el Golfo Pérsico contemplan la escena y esperan la orden de ataque, portaaviones y submarinos nucleares y otras naves norteamericanas e israelíes.

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