El Portal Rodriguista en el 2013

EDITORIAL

manuel rodriguezSería muy extenso enumerar todas las tareas correspondientes al Portal cuyo principal fin es contribuir a la construcción de una organización revolucionaria para después de las elecciones del 2013.  Sus tareas principales se desarrollarán en lo organizativo y propagandístico siendo capaces de extender la divulgación de nuestras ideas a todos los lugares de nuestro país, de apoyar y orientar la lucha de cada localidad con el fin de vincularla a la lucha global de nuestro pueblo. Hacer del Portal Rodriguista el medio que los luchadores consideren como propio estará dedicado nuestro empeño. Que cada colectivo o grupo comunique informaciones acerca del movimiento en desarrollo, exprese sus opiniones, señale las necesidades en los análisis y formule sus opiniones sobre los medios populares y revolucionarios: en pocas palabras todo lo que aporta al movimiento en lucha y todo lo que recibe. Esta colaboración entre todos los revolucionarios y todos aquellos que son oprimidos por el actual régimen político hará posible que el Portal cumpla con su deber.

 

El Portal Rodriguista en el 2013

EDITORIAL

Ante los nuevos acontecimientos en la lucha política consideramos indispensable decir algunas palabras sobre los objetivos de Portal Rodriguista.

Vivimos una época importantísima de la historia de nuestro pueblo y del mundo. Los últimos años se han caracterizado por la crisis del capitalismo en general y de su modelo neoliberal en particular. A diferencia de todas las crisis precedentes esta no ha podido plantearse una salida a cuatro años de iniciada, y se ha salido del exclusivo ámbito económico extendiéndose al financiero, social, energético, medio ambiental y político. Los movimientos populares de protesta y de exigencia por cambios estructurales se han extendido a la mayoría de los países del mundo siendo los más relevantes los de Europa y de los países árabes.

El imperialismo, sobre todo el norteamericano, no ha trepidado en aprovechar estos movimientos para involucrarse en el derrocamiento de gobiernos que buscan desarrollo independiente y de apoyar la represión de gobiernos títeres y aliados. Expande sus bases militares, esferas de influencia y chantajea a gobiernos que plantean alternativas propias. Propicia conflictos armados para justificar intervenciones en nombre de la paz y la democracia. Usa formas históricas para expandir su dominio con el fin de invertir sus capitales. El planeta tiene sus límites y prácticamente se han agotado las zonas donde expandirse.

En Chile se desarrolla el mismo fenómeno que ocurre en todo el mundo. El movimiento popular lucha contra el modelo neoliberal instaurado por la dictadura y que ha sido administrado por la “Concertación” y de la “Alianza”, fieles aliados y ejecutores de la política del imperialismo que no trepidaron en establecer el amarre con la dictadura de Pinochet. Es la resistencia contra el dominio del gran capital, el de las grandes empresas transnacionales y nacionales que controlan no solo todo el sistema productivo, mediático, cultural y social del país sino también a los gobiernos de turno, al parlamento, al poder judicial y a las Fuerzas Armadas: al Estado en su conjunto. El sistema político y la Constitución, la misma de Pinochet maquillada por la Concertación, son el reflejo de esas relaciones económicas, productivas y sociales consecuentes del modelo capitalista vigente hoy, el neoliberalismo globalizado bajo la égida del imperialismo norteamericano y sus instituciones (FMI, OMC, BDI, OTAN y ONU inclusive).  En este tipo de sociedad no solamente una ínfima parte lucra a costa de la gran mayoría de la población, tornándose cada vez más rica mientras  el resto se vuelve más pobre, sino que transforma todo en mercancía incluyendo la educación, la cultura, la salud, los patrimonios históricos, naturales y culturales. etc. Todo sirve para el afán de saciar la voracidad del capital y, peor aún, destruye todo vestigio de relaciones sociales y culturales históricas de los pueblos originarios, como ocurre en Chile y todo el continente americano. La depredación de la naturaleza, la destrucción del medio ambiente y la puesta en peligro de la sobrevivencia de la humanidad es consecuencia del desenfreno del modo de producción capitalista.

El socialismo, como sistema social necesario para la transición a una sociedad que elimine todas las lacras del capitalismo, es la única alternativa viable no solo para realizar una sociedad más justa sino para la misma sobrevivencia de la humanidad. El pueblo que hoy despierta y muestra su indignación contra el actual estado de cosas, que genera movimientos sociales contra las grandes empresas depredadoras y contra el Estado que las protege, necesariamente debe transformarse en un solo movimiento revolucionario por cambios estructurales en todos los ámbitos de la vida política y social.

No obstante el crecimiento de nuestro movimiento revolucionario, este  se caracteriza por ser muy débil y  poseer como rasgo principal  su dispersión, su carácter atrasado (embrionario); por el surgimiento de colectivos por todos los lugares pero que actúan  independientes uno de otros, aun siendo de las mismas comunas o territorios. No se establecen tradiciones ni se mantiene la continuidad, la propaganda y de ellos emanan documentos que reflejan esa dispersión y la pérdida de nexo con toda labor realizada anteriormente.

La discordancia entre esta dispersión y las exigencias creadas por la potencia y la amplitud de los movimientos sociales generan un momento crítico en su desarrollo. El movimiento social refleja con fuerza creciente la necesidad de consolidarse, de lograr una identidad y organización determinadas. Pero en los colectivos y entornos revolucionarios que deben vincularse a los movimientos sociales para prestar su apoyo y colaboración, no siempre se comprende la necesidad del paso a formas superiores de lucha: la lucha política revolucionaria. Más aún, en ciertos colectivos se observa cierto menosprecio por el pensamiento revolucionario, una tendencia a su cuestionamiento  y a relativizar sus principios, la disposición a quedarse en las reivindicaciones (economicismo). Relacionado de manera cercana con todo esto, surge la aspiración a detener el movimiento en  su nivel inferior de desarrollo, la tendencia a relegar a un segundo plano la tarea de formar  un partido revolucionario que encabece la lucha de todo el pueblo. Es un hecho que tal vacilación en  la teoría y pensamiento   se observa entre los revolucionarios chilenos; lo cual sumado a un estrecho practicismo  que se confronta con el esclarecimiento teórico, amenaza con desviarlo hacia un camino falso.   Esta ha sido la tónica de todos los movimientos sociales en los dos últimos años siendo el más paradigmático el de los estudiantes. Los líderes más notorios del movimiento estudiantil iniciaron la lucha con serios planteamientos de cambios estructurales al sistema político y económico como única forma de resolver el problema educacional. Fueron claros en la imposibilidad objetiva de hacer cualquier cambio bajo este tipo de gobierno, parlamento y Constitución. No obstante no trepidaron en trabajar por convertirse en concejales y hoy se candidatean para ser parlamentarios bajo este régimen político.

Excepcionalmente se juntan con las masivas movilizaciones sociales la campaña presidencial y parlamentaria, espacios propicios para el debate y confrontación de los planteamientos político ideológicos. Aunque es cierto que la crisis económica no ha entrado arrolladoramente en Chile, en el mundo globalizado su advenimiento es cuestión de tiempo. Lo que hoy se vive en el país son profundas contradicciones entre los intereses de los sectores medios de la población ligados a la pequeña y mediana producción: es un conflicto entre la gran burguesía y la pequeña burguesía.  La mayoría de las movilizaciones y protestas de los últimos años tiene que ver con estos sectores, incluidas las de los estudiantes, las de Magallanes, de Aysén, la de los pescadores, de Freirina, de Calama y Huasco. La depredación que ejercen las grandes empresas abarca todos los ámbitos de la vida y del medio ambiente sin ninguna piedad ni miramiento; su absoluta indolencia es apoyada hasta por casi la totalidad de la “clase política”. Esta es la contradicción principal existente hoy en Chile: la lucha de la pequeña y mediana burguesía por no alterar su forma de vida y la irrefrenable necesidad de expandirse de la gran empresa.

Por otro lado, la clase obrera sindicalizada aún no se ve afectada y mantiene una “normalidad” dentro de su modo de vida e incluso la ha mejorado en los sectores vinculados a la minería y la construcción. El desconocimiento del grado de explotación que sufre la mayoría de los trabajadores  la hace pensar —por tener un poder adquisitivo superior a la media de los trabajadores de la mediana y pequeña empresa— que está en una posición privilegiada. La producción socializada de la gran empresa a nivel global hace que sean muy superiores las ganancias producidas por un trabajador de la gran empresa comparadas con las del que pertenece a una mediana y pequeña empresa, por ende, proporcionalmente, el capitalista esquilma muchísimo más al obrero de la gran empresa, aunque éste no lo perciba. A medida que la crisis mundial se extiende a las grandes economías se va acortando esta situación de “privilegio” de nuestra clase obrera. La conjunción de la crisis sistémica, la actual de los sectores medios más la que viene de los asalariados de las grandes empresas es lo que, en última instancia, generará una situación revolucionaria. Momento histórico que puede desembocar en transformaciones reales  del sistema económico, social y político solo si va acompañado de una organización política revolucionaria capaz de conducirlo a la victoria.

Los partidos tradicionalmente considerados representantes de los trabajadores, de nombres “socialistas” y “comunistas”, manifiestan cada vez más un giro hacia concepciones próximas a la apologética capitalista, burguesa. Con sus políticas apuntalan a un sistema que estructuralmente está corroído en todos sus fundamentos, que se mantiene exclusivamente porque el pueblo aún no ha sido capaz actuar de forma unida para su cambio y de desarrollar como rasgo distintivo su participación directa en la toma de decisiones de acuerdo a sus propios intereses.

Las elecciones venideras no determinarán ningún cambio en el continuismo del sistema vigente.  En cambio, se presentarán en una coyuntura muy particular en la toma de posiciones políticas de nuestra población. Este hecho las hace propicias para realizar y difundir nuestros planteamientos y proyectos, para crear conciencia de que nuestro pueblo puede asumir las riendas de su destino. Al mismo tiempo, le permite ir probándose para derrotar a las fuerzas de los bloques de la concertación, de la alianza y de todos los demagogos de la clase política que le andan coqueteando al pueblo ofreciendo soluciones milagrosas como cualquier charlatán de la Alameda. Las posturas absolutistas de “no votar” o de votar por un “mal menor” —fórmula archi probada y archi desvirtuada— solo favorecen al continuismo. Propuestas electorales que favorezcan a la derrota de la Concertación, de la Alianza o de los nuevos bloques instrumentales oportunistas son justas de apoyar más si se fundamentan en propuestas democráticas populares y progresistas. Es un paso pequeño pero conducente hacia los cambios estructurales profundos que necesita nuestra sociedad.  El sesenta por ciento de abstención en las elecciones municipales últimas es una muestra de que es factible hacer planteamientos fuera de lo conocido hasta ahora en la política vigente.

El mismo desarrollo del modelo neoliberal globalizado ha creado condiciones para que el Estado se divorcie cada vez más de los intereses de la mayoría del pueblo. La “democracia representativa” ha pasado ser  exclusivamente representante  de los sectores de la gran burguesía. El mismo modelo neoliberal ha fragmentado al sector productivo dejando incapacitadas a las instituciones democráticas propias del sistema capitalista para representar a vastos sectores de pequeños capitalistas y menos a los asalariados. Esta realidad, no deja otra opción que no sea cambiar el sistema representativo por uno participativo, única forma de poder abarcar los intereses de la mayoría  de la población.

La conclusión  concreta que podemos extraer de todo esto es la siguiente: los revolucionarios debemos unirnos y dirigir todos nuestros esfuerzos hacia la formación de un partido sólido que luche bajo la bandera única de la revolución socialista. Como mencionamos antes, la unidad ideológica de los revolucionarios aun debe ser creada, y para ello es imprescindible, en nuestra opinión, una discusión franca y completa de todos los problemas fundamentales de principio y estrategia, planteados por todos los sectores que piensan que pueden cambiar el sistema desde dentro y de quienes creen que se puede crear un movimiento revolucionario sin una teoría revolucionaria.

En este proceso de construcción de un partido revolucionario, el Portal Rodriguista, a medida de sus capacidades,  irá desarrollando la teoría revolucionaria con la metodología basada en la  concepción materialista de la historia y, particularmente, en la lucha de nuestro pueblo y del  rodriguismo como expresión revolucionaria del FPMR durante la dictadura. El contexto político se presenta muy favorable para este fin.

El Portal Rodriguista no solo será un medio para difundir sus ideas y planteamientos sino también para  ir creando una identidad propia basada en nuestra historia y cultura, en los próceres de nuestra patria, en nuestros pueblos que lucharon contra el coloniaje español, en Lautaro, Caupolicán, Colo-Colo, Pelantaro; en los que lucharon por la independencia del yugo español, José Miguel Carrera, Manuel Rodríguez, O’Higgins; por quienes lucharon contra las formas de dominación capitalista e imperialista: Francisco Bilbao, Santiago Arcos, José Manuel Balmaceda; por nuestros grandes literatos: Gabriela Mistral, Pablo de Rokha, Pablo Neruda, Vicente Huidobro; por quienes organizaron y dieron los primeros pasos en la lucha de nuestro pueblo por una sociedad mejor:  Luis Emilio Recabarren y Salvador Allende. No es ajena a nuestra identidad la lucha de todos los pueblos de América Latina y la de sus próceres: Tupac Amaru, Simón Bolívar, José Martí, Augusto César Sandino, Farabundo Martí, José Carlos Mariátegui, solo por mencionar algunos.

En la construcción histórica de la lucha de nuestro pueblo son dignas de destacarse las sufridas batallas de nuestra clase obrera en los tiempos de Recabarren; las luchas de nuestro pueblo obrero y campesino durante la crisis del 30 y de la preguerra; la resistencia y la lucha contra la represión durante la guerra fría; los momentos memorables del auge revolucionario bajo la influencia de la revolución cubana y de la guerra en Vietnam; la Unidad Popular como el momento más grande de nuestro pueblo en la lucha contra el imperialismo y la oligarquía nacional; tampoco pueden  faltar las épicas hazañas en la lucha contra la dictadura. Nuestra historia se irá incorporando a medida de que nos las merezcamos o será escrita en los momentos futuros.

El foro, el debate y la polémica no pueden faltar, son necesarias para ir aclarando las divergencias y contribuyendo a la unidad. Esto no implica transformar al Portal en un cúmulo de opiniones diversas. Desde nuestro punto de vista, de nuestra concepción de la lucha y del mundo entraremos en los debates. Las posturas demagógicas y oportunistas ya tienen sobrados medios para la divulgación de sus ideas. Falta que los revolucionarios utilicen con audacia, imaginación y riqueza de ideas los medios que proporciona la moderna tecnología.

Sería muy extenso enumerar todas las tareas correspondientes al Portal cuyo principal fin es contribuir a la construcción de una organización revolucionaria para después de las elecciones del 2013.  Sus tareas principales se desarrollarán en lo organizativo y propagandístico siendo capaces de extender la divulgación de nuestras ideas a todos los lugares de nuestro país, de apoyar y orientar la lucha de cada localidad con el fin de vincularla a la lucha global de nuestro pueblo. Hacer del Portal Rodriguista el medio que los luchadores consideren como propio estará dedicado nuestro empeño. Que cada colectivo o grupo comunique informaciones acerca del movimiento en desarrollo, exprese sus opiniones, señale las necesidades en los análisis y formule sus opiniones sobre los medios populares y revolucionarios: en pocas palabras todo lo que aporta al movimiento en lucha y todo lo que recibe. Esta colaboración entre todos los revolucionarios y todos aquellos que son oprimidos por el actual régimen político hará posible que el Portal cumpla con su deber.

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