Crisis económica global: Tres años de recorrido

Conferencia impartida en el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

Osvaldo Martínez

No se trata en esta ocasión de hacer un análisis de la génesis de la crisis, de las causas de la crisis. Eso ya lo debatimos anteriormente, y más bien lo que vamos a tratar es de sacar algunas conclusiones de lo que ha ocurrido en estos ya 38 meses de crisis que estamos cumpliendo, examinar el pronóstico hacia adelante y terminar con algunas reflexiones respecto a la peculiar situación que en ella está viviendo América Latina.

 

 

 

 

Crisis económica global: Tres años de recorrido

Conferencia impartida en el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial

 Osvaldo Martínez (Tomado de Cubadebate)

No se trata en esta ocasión de hacer un análisis de la génesis de la crisis, de las causas de la crisis. Eso ya lo debatimos anteriormente, y más bien lo que vamos a tratar es de sacar algunas conclusiones de lo que ha ocurrido en estos ya 38 meses de crisis que estamos cumpliendo, examinar el pronóstico hacia adelante y terminar con algunas reflexiones respecto a la peculiar situación que en ella está viviendo América Latina.

Pero quisiera comenzar antes de abordar la crisis con un comentario que puede resultar interesante porque da la idea de la temperatura político ideológica incluso académica, que en esta crisis se está alcanzando. Algunos de ustedes probablemente lo sepan, esto ha sido poco divulgado porque es una de esas noticias desagradables para el monopolio mediático, y es que el día 2 de noviembre un grupo de estudiantes se retiró en bloque de la Cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad de Harvard en protesta por el contenido y enfoque desde el cual se imparte esta materia. ¿Tenían noticias de esto? La mayoría no, alguno que otro sí. El destinatario directo de esta protesta fue el profesor Gregory Mankiw, ex asesor de Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más usados, un libro sumamente popular en el universo neoclásico. Los alumnos entregaron una carta explicando las razones, las que se pueden sintetizar en:

Indignación por el vacío intelectual y la corrupción moral de gran parte del mundo académico, cómplices por acción y omisión, en la actual crisis económica; y voy a citar algunos párrafos entresacados de esa carta que los estudiantes le entregaron al profesor Gregory Mankiw como explicación de las razones por las cuales se retiraron en bloque de la clase, cito:

“Hoy estamos abandonando su clase con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos en revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas; no hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que por ejemplo la teoría keynesiana. Nos estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica y para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica: Ocupar Wall Street. Profesor Mankiw le pedimos que se tome nuestras inquietudes y el retiro de su clase en serio”.

Esto ha ocurrido no en cualquier universidad, ha ocurrido en la Universidad de súper élite que forma a la élite empresarial y política norteamericana que es la Universidad de Harvard. Esto da idea de hasta qué punto, incluso entre estudiantes de élite -porque a Harvard no van estudiantes pobres, salvo excepciones- está calando este fenómeno de la crisis económica. Y por supuesto, el abismo entre lo que se enseña en esas universidades en los cursos de Economía predominantes y lo que en la realidad está ocurriendo.

Para iniciar estos tres años de recorrido de la crisis económica global quisiera comenzar con algunas informaciones de carácter histórico que están en torno al concepto mismo de crisis; algunas de ellas demuestran lo lejos del tema que está la teoría económica neoclásica imperante. En 1973 el premio Nóbel de Economía, muy famoso entre nosotros, Paul Samuelson, autor de un libro muy divulgado en el mundo entero escribía y cito:

“El National Bureau of Economic Research ha trabajado tan bien que de hecho ha eliminado una de sus tareas principales, las fluctuaciones cíclicas” y agregaba: “Gracias al empleo apropiado de políticas monetarias y fiscales nuestro sistema de economía mixta puede evitar los excesos de los booms y de las depresiones y desarrollar un crecimiento económico sano y sostenido”.

Es el momento en el cual las crisis se consideraban absolutamente domesticadas y no había que temerles.

En la historia de Occidente el término crisis se remonta a la Antigua Grecia, lo usó Tucidides en La Guerra del Peloponeso y lo utilizaba en el sentido de llamarle “crisis” al momento de decisión de una batalla militar. Posteriormente, este término crisis empezó a usarse en la Antigua Grecia, en la medicina. Hipócrates lo utilizó en la medicina y en el campo de la medicina permaneció durante siglos, hasta que a fines del siglo XVIII, en Europa, se empezó a aplicar a sucesos sociales. Ya en la economía clásica burguesa el concepto de crisis se empieza a debatir, no tanto en Adam Smith quien escribe a finales del siglo XVIII, en momentos de relativa inmadurez de la economía capitalista, y entre otras cosas su conocido “Dogma de Smith” le impidió, -unido a la inmadurez del propio capitalismo-, avanzar mucho en el estudio de las crisis. En David Ricardo ya el tema de las crisis está más elaborado, aunque en toda la economía no marxista del siglo XIX hay un peso muy fuerte de aquel dogma de Say, aquello de que “toda oferta crea su propia demanda”, a partir del cual era imposible la ocurrencia de una crisis económica. Marx, por supuesto, es el gran economista que, por primera vez, plantea una teoría más profunda y coherente sobre el tema de las crisis y es a partir de su detección de la primera crisis en la economía inglesa en 1825, que estadísticamente empiezan a registrarse éstas, y a partir de entonces podemos empezar a hablar de una historia de las crisis económicas capitalistas.

El término crisis económica, o crisis, en general, ha sido tan prodigado que confunde, se ha convertido en una especie de comodín que sirve para cualquier cosa. En Economía suele llamarse crisis a la fase descendente del ciclo y hay por supuesto muchas variantes de crisis económicas: financieras, agrarias, comerciales, de sobreproducción, de subconsumo, etc., pero toda crisis no es solamente económica, sino, involucra también lo político, lo cultural, etc. Un elemento interesante sobre esto es que en 1870, Federico Engels dice que las crisis que hasta ese momento se venían observando en la economía inglesa, con períodos aproximados de diez años entre una y otra, ya serían cosa del pasado y Engels dice lo siguiente, y cito: “La supresión del monopolio inglés sobre el mercado mundial y los nuevos medios de comunicación              -subrayo esto – y los nuevos medios de comunicación, (dicho por Engels en 1870)- han contribuido a liquidar los ciclos decenales de la crisis industrial” y pronosticaba un acortamiento del ciclo hasta llegar a una especie de “crisis crónica”, que él le llamó una “súper crisis”, probablemente acompañada por guerras, y esto, en cierto modo, es como una especie de anticipo del desastre de 1914 al 1918: guerra mundial, crisis económica acompañando a la guerra mundial. Esto lo dice en 1870, y llama la atención como, en referencia a las crisis, subraya los “nuevos medios de comunicación”, que los nuevos en aquella época eran el telégrafo y la navegación a vapor.

Entrando en la situación actual de la crisis, decía al comienzo que no voy a entrar en la etiología de ella y el desarrollo que ha tenido, empezando por la crisis inmobiliaria en Estados Unidos,  etc.

Lo que les voy a presentar es algunas conclusiones que creo se pueden extraer de tres años de crisis.

Las voy a ir diciendo una a una, las voy a ir comentando, no hay necesariamente un encadenamiento lógico, o sea, una conclusión no es consecuencia de la anterior, sino las voy a ir dando en una forma aleatoria. Primero, una cosa obvia que siempre hay que repetirla: la crisis actual es la más grave, profunda y abarcadora, desde 1929 y es diferente a cualquier otra, aunque su ADN es el de una crisis capitalista, tipificada por la economía marxista. Esta no es una crisis norteamericana extendida al resto del mundo como en ocasiones se presenta, sino que es una crisis global con centro en Estados Unidos, que no es lo mismo. Ella ha provocado comentarios de muy connotadas personalidades del sistema. Haciendo una selección de algunas, Paul Volcker, desde muy temprano en el estallido de la crisis llamó la atención que esta era mucho más complicada que la de 1929. Brzezinsky llamó la atención desde muy temprano también, estando de acuerdo en que esta crisis es más complicada que la de 1929 y hablando del peligro de conflictos sociales que podían tornarse violentos. Hoy empieza a cumplirse en cierto grado esa expresión de Brzezinsky, después vamos a hablar un poco de la reacción social provocada por la crisis. Y dos conocidos economistas de los más publicitados, Stiglitz y  Roubini han hecho en diferentes términos, con diferentes matices, exhumaciones de Carlos Marx, reconociendo que en el tema de la crisis, Carlos Marx había hecho un análisis atendible, no por supuesto adhiriéndose al marxismo, pero sí reconociendo que Marx tenía cosas importantes que decir sobre esto y a tono con el movimiento de cierto retorno a la lectura de Marx que había quedado empolvado en los anaqueles de las librerías.

Esta crisis está revelando además un elemento nuevo en el sistema que es lo que podemos llamar un fallo orgánico múltiple, o sea, falla la economía pero falla también la energía, falla el sector de la alimentación y falla por supuesto el medio ambiente, o no falla, sino, revela un daño profundo al medio ambiente. Todo unido por primera vez en una crisis, gran crisis económica, crisis energética, crisis alimentaria, crisis ecológica. ¿Será esto tal vez el cumplimiento de ciertas teorías sobre el llamado capitalismo senil que el economista argentino Jorge Beinstein viene sosteniendo? Y él habla de cuatro rasgos de senilidad del sistema, entendiendo por capitalismo senil no un capitalismo que se va a morir mañana, sino un capitalismo que en su senilidad puede durar un siglo más pero con las características de vida de un organismo senil. Entonces, él destaca cuatro rasgos que me parecen interesantes:

a)   Un primer rasgo, una tendencia a largo plazo a la desaceleración del crecimiento económico mundial, comprobable estadísticamente.

b)   Un segundo rasgo es la hipertrofia financiera global que se ha hecho hegemónica a tal extremo que esa hipertrofia financiera domina a la totalidad del sistema mundial o, en otras palabras, la financierización manda hoy sobre la economía productiva.

c)   Un tercer elemento que él señala es los rendimientos productivos decrecientes de la revolución tecnológica, la cual se va convirtiendo en factor destructor de fuerzas productivas más que creador o desarrollador de fuerzas productivas, y coloca un ejemplo muy claro: el dúo de la informática y la financierización, la informática al servicio de la financierizacion que se convierte en un factor destructor de empleos y destructor de fuerzas productivas, contribuyendo a alimentar burbujas financieras que explotan y causan destrucción de fuerzas productivas.

d)   Y un cuarto factor es la decadencia del Estado burgués, lo cual, es algo que me parece también visible: deterioro institucional en Estados Unidos. En estos momentos, crisis de los Estados europeos.

Después de treinta y ocho meses de crisis, pasando a otra conclusión, no hay recuperación a la vista, las perspectivas para el 2012 son, me atrevería a decir, sombrías. Algunos economistas como Roubini, que se hizo famoso por pronosticar la ocurrencia de la crisis en el 2008, consideran que hay 50% de posibilidades para que en el 2012 ocurra otra zambullida de crisis similar, o más grave, que la del 2008. En estos momentos predominan los elementos de destrucción sobre los de creación.

Una conclusión más es que nunca antes en la historia del sistema se había producido una respuesta estatal tan rápida y cuantiosa en desembolsos con resultados nulos. Me refiero a los paquetes de rescate que se pusieron en práctica por el gobierno de Bush, por el de Obama, por Europa, por Japón. Estos rescates han tenido una característica dual: por una parte, ellos probablemente evitaron una caída aun más profunda, pero este elemento positivo para el sistema tiene otra cara muy fea porque mantuvieron una estructura especulativa parasitaria, lo que hicieron fue apuntalarla; dieron respiración artificial con vida limitada, o sea, cuando estos paquetes de rescate se acaban esa respiración artificial se acaba también; crearon una nueva burbuja financiera que es la burbuja del rescate y aumentaron el sobre endeudamiento público que hoy está pesando como un fardo sobre Estados Unidos y Europa; o sea, los paquetes de rescate han sido como una medicina que a corto plazo evitó un agravamiento aun peor del paciente, pero que ha tenido un efecto también muy negativo.

Otro elemento que quiero señalar: a veces escuchamos, leemos, que la solución de la crisis, que la solución para el capitalismo, está en abandonar el vicio de la hipertrofia financiera y volver al buen capitalismo, o sea el capitalismo productivo, el capitalismo empresarial, el capitalismo de la economía real, y esto constituye uno de los grandes temas socialdemócratas, el retorno a un capitalismo bueno que era el capitalismo productivo.

Reflexionando sobre esto tengo la opinión de que no es un problema de preferencias, es decir, no es volver a aquel, abandonando éste como si fueran modelos que se pudieran adoptar a conveniencia. Me parece que el sistema no puede volver al capitalismo productivo y la cultura productiva y esto se basa en que las estadísticas demuestran que al menos el 50 % de las ganancias que obtienen en Estados Unidos y en Europa las grandes empresas, las mega empresas, provienen de los negocios financieros. No se trata de dos mundos, un mundo financiero y el mundo de la economía real; se trata de un todo integrado, un sistema productivo financiero integrado al interior de las mismas mega empresas; no se trata, repito, de dos mundos, el mundo de la economía real y el mundo de la economía financiera; y ese sistema integrado está tan profundamente arraigado y en torno a intereses económicos tan fuertes, que pensar que eso se pueda separar uno de otro es simplemente una utopía. Creo que el fracaso de Obama y de toda Europa y de Japón en avanzar en la desregulación financiera no es solo el resultado de la pusilanimidad de Obama,  aunque eso está presente, sino de lo imposible que resulta el que la oligarquía financiera se ampute una de sus propias piernas. El que no se avance en la desregulación financiera no es un problema de liderazgo político, es un problema de que las mega  empresas están tan integradas en lo productivo y en lo financiero que es imposible pensar que ellas se van a amputar una de sus piernas, teniendo en cuenta tal vez un interés, una visión superior de la supervivencia del sistema y de la salud del sistema; eso me parece que resulta imposible, y por eso me parecen utópicas estas afirmaciones de volver al buen capitalismo, al capitalismo no de George Soros sino de Henry Ford.

Una conclusión más sobre la política económica, y es que el neoliberalismo fracasó, no es ninguna noticia sorprendente, pero está vivo, y sigue con toda fuerza, y con tanta fuerza que fue capaz de envolver a las tímidas medidas keynesianas, de tal manera que logró conservar la liberalización financiera, nada menos que alimentándola con gasto público, o sea, tomando lo keynesiano: el gasto público, y convirtiéndolo en un instrumento al servicio de la liberalización financiera; y todo, en medio de un discurso de crítica a la desregulación financiera. Hasta este punto ha demostrado una gran ductilidad y capacidad de maniobra esta oligarquía financiera. Y se ha impuesto en lo más reciente: la política neoliberal pura y dura, es decir la del equilibrio fiscal y el ajuste recesivo, en el caso europeo, como supuesta fórmula anticrisis. Esto nos plantea una pregunta en términos de política económica y es que tal vez se cerró para siempre el ciclo keynesiano, o sea, las posibilidades de hacer keynesianismo de verdad, no el keynesianismo de mentiritas, que se ha practicado por Obama, que ha sido gasto público pero sin verdadera regulación financiera y en realidad, gasto público al servicio del sostenimiento de las grandes entidades financieras especulativas. Entonces, se ha cerrado la posibilidad de la política keynesiana. El peso y el poder de esa oligarquía financiera completamente integrada en lo productivo y lo financiero, acaso ha llegado a un grado tal que hoy el sistema no puede hacer lo que hizo en la década del treinta, cuando esta financierizacion era mucho menor que ahora; y en aquel momento lo pudo hacer, ayudada también por la guerra mundial, pero ¿acaso se cerró para siempre el ciclo keynesiano? ¿Quedó Keynes como un elemento de referencia académica y política para cierta época? Creo que si le dijéramos esto a Krugman nos contestaría irritado que no, que el keynesianismo tiene toda la razón de ser y él continúa por supuesto apegado al keynesianismo esencial, pero si una crisis de tal profundidad como esta, en la cual, los temores de Keynes de que la economía de casino se tragaría a toda la economía y convertiría el sistema capitalista en un sistema de apuestas financieras, si esos temores de Keynes están convertidos en realidad, ya no son temores teóricos, son la realidad; y 38 meses de crisis no han sido capaces de producir una vuelta al keynesianismo. En realidad, lo que hemos visto es una utilización de ciertas fórmulas keynesianas pero siempre dentro de una matriz de conservación de la financierización.

Entonces, una conclusión más que me parece muy importante, y es que la situación ahora es muy diferente a la del 2008, a la de septiembre del 2008 cuando estalló la crisis. En aquel momento,  los Estados, los gobiernos capitalistas tenían un arsenal de medidas anticrisis que podían al menos en teoría aplicarse. La crisis estalla, es fuerte, pero tenemos con qué enfrentarla, tenemos un arsenal de medidas anticrisis. Ese arsenal se ha aplicado completo a lo largo de estos tres años, de tal manera que ya hoy no queda nada y se han agotado todos los recursos del arsenal anticrisis. ¿Cuáles recursos? Rebajas de las tasas de interés, las tasas de interés han permanecido hasta en niveles prácticamente de cero durante larguísimos períodos y así continúan y no hay reanimación; rebaja de impuestos, Bush la hizo en gran escala, por supuesto, una rebaja de impuestos que le rebajó el impuesto principalmente a los sectores más ricos, suponiendo que estos sectores más ricos iban a invertir estimulados por la rebaja de impuestos, pero no hubo tal inversión; otro, inyecciones de liquidez, masivas, el “quantitave easing” de Obama, 600 000 millones de dólares inyectados, y la economía norteamericana no parece ni enterarse; y, por supuesto lo que ya mencioné anteriormente, los paquetes de rescate puestos masivamente en funcionamiento por Estados Unidos, por Europa, por Japón. Parece que no queda nada por ensayar, excepto, una vuelta a la regulación estatal pura y dura, o sea, el keynesianismo de verdad, que es lo que yo dudo muchísimo que sea posible más allá de elucubraciones teóricas.

Unas palabras sobre otro elemento que es el costado social de la crisis. La crisis ha cobrado un costo, social: 300 millones más de pobres, aproximadamente 170 millones de hambrientos más que al estallar la crisis, 30 millones de desempleados más; sin embargo, hasta hace apenas unos meses, la reacción social ante la crisis había sido más de derecha que de izquierda, era mucho más significativa la insurgencia de movimientos como el Tea Party en Estados Unidos o en Europa grupos fascistoides de extrema derecha, racistas, xenófobos, que un movimiento desde la izquierda, de protesta social frente a la crisis. En los últimos meses ha cambiado el cuadro, han aparecido por supuesto Los Indignados, el movimiento de ocupar Wall Street y en Europa igualmente se ha animado la protesta social. En esto, es imposible hacer vaticinios pero da la impresión de que empieza a moverse un movimiento de protesta social que puede hacerse muy importante. Esto adquirió importancia en los años 30, fue uno de los factores que motivó cambios de política económica en aquella época, especialmente en Estados Unidos, en el gobierno de Roosevelt. Imposible decir hasta dónde esto va a llegar pero este movimiento de ocupar Wall Street que es la protesta contra los grandes símbolos del sistema puede ser un elemento muy importante políticamente, si es que ese movimiento es capaz de generar metas concretas, de producir cierto nivel de organización, de dotarse de un liderazgo, o de lo contrario corre el riesgo de ser absorbido y quedar como algo anecdótico, pero por ahí se empieza. Y el hecho de que hayan aparecido Indignados hasta en Israel es un elemento, sin duda alguna, a tener en cuenta.

Un punto más que quiero añadir, y es que en esta crisis ha ocurrido un elemento nuevo: la especulación se adueñó no solamente de los clásicos lugares o terrenos en los cuales siempre había operado, o sea, los mercados financieros, sino que la especulación se adueñó también de los mercados de alimentos y materias primas, especialmente de los alimentos, y produciendo un alza de precios de los alimentos, me parece que se ha conectado la especulación con algo así como una caldera social peligrosa para el sistema, que pudiera tener una conexión muy grande con los indignados, indignar más a los indignados e indignar no solamente a los de Wall Street, sino a grandes masas de gente en el mundo entero. Los sucesos en Egipto y en Túnez estuvieron muy conectados con el alza de precios de los alimentos y ahora en Egipto estamos viendo cómo lo que aparentemente había sido la capacidad del sistema para absorber ese movimiento de rebelión y domesticarlo, resulta ahora que no está domesticado y han vuelto a surgir los manifestantes y están pidiendo más y no se contentan con la solución de  mercuro cromo que se había puesto. El sistema ha tomado la especulación con los precios de los alimentos como una de sus válvulas para mantener su tasa de ganancia, pero al hacerlo está jugando con algo que es mucho más peligroso que jugar a la especulación con bonos o con tasas de cambio, o con derivados financieros de los muchos que existen. Está jugando con los precios de los alimentos, está jugando con el hambre de la gente, y por eso, me parece que estamos en presencia de una caldera social que puede tomar una muy peligrosa temperatura, para el sistema.

Colocándonos en el día de hoy, finalizando el año 2011, se observan en la economía mundial ciertas cosas peculiares, llamativas, y es que la crisis lleva, como decía 38 meses de evolución y está en un momento álgido, sin embargo, las ganancias capitalistas no han disminuido, las ganancias están al alza, la burbuja financiera no ha disminuido, a pesar de la destrucción de cierta parte de ella, se ha destruido una parte pero se ha creado otra parte, la burbuja no ha disminuido, incluso ha aumentado, alimentada por los rescates, los paquetes de rescate, que crearon la burbuja del rescate, alimentada por la rebaja de impuestos, incluso, alimentada también por los préstamos de la reserva federal; y, por último, se observa que sigue creciendo la desigualdad social; en Estados Unidos es una tendencia sostenida que continúa creciendo ¿Cuáles serían las perspectivas para el año 2012?  Las perspectivas son, un posible agravamiento de la crisis, pero lo que no se ve por ninguna parte es una recuperación de la crisis en el 2012. Si tomamos los grandes centros de poder económico del mundo, Estados Unidos, el crecimiento de este año en Estados Unidos debe estar probablemente entre 1% y 1,5%, no más allá de eso, es decir, un crecimiento virtualmente de estancamiento, el desempleo se mantiene alrededor del 9%, la inflación continúa aumentando, los precios de las casas en el sector inmobiliario siguen cayendo, y la inversión no aumenta. Esta es la situación de la economía norteamericana terminando el 2012. En Europa están en una situación de gravedad en la cual ya no se trata del embate de una crisis económica, se trata de salvar la Unión Europea y salvar al euro, que están hoy crujiendo. Sobre Japón, las perspectivas de su economía, víctima de un estancamiento cuasi crónico que ya viene de larga data, no son de recuperación en el año 2012. En cuanto a China, con sus enormes tasas de crecimiento obtenidas durante largos años, sin embargo, las propias autoridades chinas están planteando la necesidad de una cierta desaceleración del crecimiento en el próximo año 2012, desaceleración que sería crecer a un siete y medio, un 8 % tal vez, es decir, con un enorme crecimiento pero no a un 10%, y esto las propias autoridades chinas lo están planteando como una necesidad para evitar sobrecalentamiento de la economía, o sea, para tratar de contener cierta tendencia inflacionaria que se está manifestando, estimulada por tasas de crecimiento muy altas con muy caros alimentos importados, y con muy caro petróleo importado, cierta burbuja en el sector inmobiliario que se está observando, y un grado de incertidumbre hacia el próximo año con respecto a las exportaciones hacia Estados Unidos y hacia Europa los grandes mercados de venta de las exportaciones chinas. Hay una gran incertidumbre acerca de cuánto va a profundizar la crisis en Estados Unidos y en Europa y por supuesto eso significa cuánto va disminuir la exportación china hacia esos mercados. En China no se va a producir una crisis en el año 2012, pero se va probablemente a desacelerar un tanto el crecimiento, lo cual se va a sumar a los problemas centrales en la economía de Estados Unidos, de Europa y de Japón.

No es posible omitir la relación de América Latina con la crisis económica global porque es una relación muy peculiar. América Latina vive en una situación atípica en el contexto de esta crisis global de estos tres años ya de recorrido y es que mientras hay una profunda crisis en los grandes centros capitalistas, América Latina vive una relativa bonanza económica, por supuesto bonanza económica dentro del subdesarrollo, dentro de la dependencia, pero bonanza económica en términos de tasas de crecimiento. América Latina en el 2010 creció muy cerca del 6 % como promedio regional. Este año 2011 debe crecer en torno a 5 %, que sigue siendo una tasa muy alta. En el 2009 América Latina recibió el impacto de la crisis, hubo un crecimiento negativo de 1, 2 %   en el 2009, pero en 2010 y 2011 varió radicalmente el cuadro. América Latina entre 2009 y 2011 ha tenido una mejoría en 13 % de la relación de términos de intercambio. Entonces en América: Latina: relativa bonanza económica, relación de términos de intercambio favorable, altos precios de las exportaciones de “commodities” y sin embargo Estados Unidos y Europa, sus dos grandes centros de referencia, en plena crisis económica. Entonces, esto es en apariencia desconcertante, atendiendo a la lógica y atendiendo a la historia. La lógica dice que en áreas dependientes, subdesarrolladas, la crisis impacta con más fuerza aun que en los centros del capitalismo, y atendiendo a la historia ha sido así, en los años treinta, la crisis de los años 30 impactó en América Latina con una fuerza multiplicada; aquí hemos hablado de eso anteriormente, en Cuba fue la crisis económica que acompañó al régimen dictatorial del machadato: azúcar a menos de un centavo la libra, hambre generalizada en la población cubana, y eso se repitió en América Latina, el derrumbe de precios en las exportaciones, de casi las mismas commodities que están exportando hoy porque no ha habido un cambio estructural en esas exportaciones, las mismas de los años 30 son en buena medida casi las mismas de hoy, sin embargo hoy tienen altos precios. ¿Qué explicación tiene esto y qué conclusiones se pudieran sacar? Esto tiene dos explicaciones, son las explicaciones que mantienen altos los precios de las “commodities” en América Latina. Y esas razones son: la especulación, el capital especulativo ha tomado los alimentos y a las materias primas como objetos de especulación que no lo fueron en etapas anteriores, especulando al alza y entrando en esta especulación centenares de miles de millones de dólares; he visto algunas informaciones que hablan de 600 000 millones de dólares que en los últimos cuatro, cinco años han entrado a la especulación con “commodities”, especulando al alza, y contribuyen a aumentar los precios de la soya, del cobre, del café, de la pulpa de madera, del azúcar, en fin, un muestrario variado de alimentos, de materias primas. Ese es un factor, y el segundo factor por supuesto, es la demanda china. China en 1990 consumía el 5 % de los productos básicos, de las “commodities” que se comercializaban en el mundo. Hoy China es el principal exportador mundial de aluminio, cobre, estaño, soya, cereal, y es el segundo consumidor mundial de petróleo y de azúcar, entre otras cosas. China, y este dato es muy elocuente, en el año 2000 ocupaba el lugar número dieciséis entre los socios comerciales de América Latina. Hoy ocupa el lugar número dos y crece con más velocidad que todos los demás. Por lo tanto, China ha irrumpido como un mercado comprador de tremenda importancia para América Latina, hoy es el principal socio comercial de Argentina, uno de los principales socios de Perú, de Chile, de Brasil y así sucesivamente. Entonces, la demanda china ha sido un factor que ha contribuido a mantener las exportaciones latinoamericanas, a mantener altos precios y que ha estado actuando como un amortiguador de la crisis. En cierta medida, lo que América Latina le ha dejado de exportar a Estados Unidos y Europa lo ha compensado con las exportaciones hacia China y exportaciones a altos precios. ¿Esto es resultado de una concertación latinoamericana? No. Para nada. Esto empieza a provocar una justificación, una cierta racionalización teórica, empieza a hablarse de la posibilidad de un ciclo largo de 20 años, la posibilidad de 20 años de altos precios de las commodities; la CEPAL lo pone como una posibilidad, pero ya introduce el concepto. Otros convierten la necesidad en virtud, y hablan que esto es el resultado de la previsión latinoamericana, de que América Latina saneó sus economías, que tiene altas reservas monetarias, tiene la inflación controlada, y este es el resultado entonces, que América Latina está recogiendo los frutos de su buena política económica anterior. En realidad, ni la acción especulativa del gran capital financiero en commodities, ni la demanda china tienen nada que ver con una concertación latinoamericana, ni con ninguna previsión latinoamericana, casi pudiéramos decir que son cosas que le han caído en el guante a América Latina, en medio del azar de la crisis mundial.

Esta bonanza tiene dos características: la primera es su fugacidad. La fugacidad tiene que ver con el hecho de que la acción especulativa en “commodities” es algo que está muy lejos de ser un factor estable, que se pueda confiar en él como una tendencia a largo plazo. Este capital especulativo tan volátil puede girar hacia cualquier otro nicho de especulación y dejar a América Latina colgada de la brocha y, eliminando ese factor, las “commodities” volverían a hacer lo que durante siglos hicieron que es ir hacia abajo. La demanda china tampoco es un factor que se pueda considerar eterno. Se ha señalado que China lógicamente va a ir avanzando hacia un desarrollo tecnológico que le va a reducir su consumo relativo de materias primas, va a tratar de depender cada vez más de su capacidad interna de producción, por lo cual las importaciones de América Latina pueden ir disminuyendo con el tiempo. No puede pensarse que China eternamente va a continuar importando estas cantidades de soya, y hay además otro importante factor, otro importante costo que esto tiene, que forma parte hoy de un gran debate latinoamericano, y es la llamada reprimarización de la economía latinoamericana. En los últimos años se ha producido un retroceso en la estructura de exportaciones latinoamericanas, en dirección a una reprimarización, o sea, América Latina le está vendiendo a China frijol de soya, mineral de hierro, cobre, en buena medida sin refinar, un conjunto de productos básicos, de productos primarios, a un alto precio, pero productos que significan una consolidación de ese patrón de exportación primaria. La idea que quiero remarcar es que esta bonanza latinoamericana está sostenida con pinzas, con unas pinzas delgadas: la especulación en “commodities” que provoca altos precios es inestable, y la demanda china se debe aprovechar para avanzar en una transformación de la estructura de exportación y en un mayor contenido tecnológico y de conocimiento de las exportaciones latinoamericanas y evitar que se conviertan en un factor de consolidación de la estructura primaria, incluso volviendo más atrás de lo que estaba América Latina hace diez años.

En América Latina también el neoliberalismo fracasó. Tanto fracasó que se produjo en la región una reacción antineoliberal y una búsqueda de alternativas al neoliberalismo, en asociación con los movimientos sociales. Sin embargo, el neoliberalismo perdura en la región. Cuenta con algo que no tiene ninguna otra propuesta de política económica, tiene una propuesta integral, una propuesta completa, abarcadora, tiene una estructura internacional en lo comercial y en lo financiero; tiene una red de Tratados de Libre Comercio. En América Latina hay más de diez Tratados de Libre Comercio vigentes con Estados Unidos y con Europa; y cuenta con algo tan importante como es el dominio mediático.

Hoy en América Latina uno de los grandes debates es sobre las alternativas al neoliberalismo, alternativas que podemos preguntarnos ¿están dentro del capitalismo o fuera del capitalismo? Las respuestas son de una gama variadísima, desde las propuestas de un llamado capitalismo nacional que es el caso de Argentina, capitalismo nacional, y ver si tal cosa es posible en la era de la globalización actual, un poco una vuelta a ciertos aires peronistas de hace sesenta años, hasta también el caso de Brasil, una potencia emergente, con un neoliberalismo mitigado; el hecho de que Lula terminara su gobierno con un 80% de aceptación, es un suceso político importante pero eso significa algo también, muy peculiar, significa que Lula es aplaudido tanto por los pobres como por los ricos. Es el idilio socialdemócrata, la lucha de clases cesó y logró Lula este resultado. Tampoco es muy difícil darse cuenta qué ocurrió en términos esenciales, incluyendo una política exterior independiente, practicada por el gobierno de Lula, muy positiva. Pero allí se dio una combinación peculiar y es que las estructuras neoliberales fundamentales no fueron tocadas, la política económica fue neoliberal durante todo el tiempo, incluso los protagonistas personales fueron esencialmente los mismos de la política anterior, en el Banco Central, en el Ministerio de Hacienda. Ni siquiera la reforma agraria se hizo, pero hubo un ingreso por exportaciones  elevado, por esto de los altos precios de las “commodities” que permitió a la burguesía hacer excelentes negocios, pero también permitió que varias decenas de millones de brasileños salieran de la extrema pobreza, por los programas Bolsa Familia, Hambre Cero; personas que no comían empezaron al menos a comer algo y esas personas son entusiastas partidarios del gobierno que le dio de comer por primera vez, y esto es algo que tiene mucho que ver con esta coyuntura peculiar de América Latina.

Y terminar con dos palabras sobre lo que me parece es una oportunidad especial para la integración latinoamericana. La integración latinoamericana tiene hoy tal vez una coyuntura especialmente favorable para avanzar de verdad y es, en pocas palabras, que Estados Unidos y Europa están tan enredadas en su propia crisis que ninguno está en posición de proponer a América Latina un plan seductor de asociación que arrastre como tantas otras veces a los latinoamericanos en persecución de una asociación idílica con Estados Unidos y Europa. Hoy Estados Unidos no está en condiciones de poder plantear a América Latina nada como una Alianza para el Progreso y ni siquiera un ALCA. Hoy, Estados Unidos absorbido por su propia crisis solo le puede plantear a América Latina más de lo mismo, TLC´s exclusivamente; y eso América Latina lo conoce perfectamente bien, sabe lo que da, no constituye ninguna novedad. Europa tiene planteada para América Latina una muy grandilocuente propuesta de Asociación Estratégica Birregional, que no es más que una red de Tratados de Libre Comercio, pero hoy en Europa nadie a eso le presta la más mínima atención, Europa está demasiado metida en su crisis, tratando de salvar la Unión Europea y el euro, como para plantearse una asociación estratégica con América Latina. Eso significa que los latinoamericanos tienen la posibilidad de avanzar en su integración sin el peso que significa combatir contra propuestas de integración provenientes de Estados Unidos y de Europa como tradicionalmente ha tenido que hacer la integración latinoamericana, o sea, se da la posibilidad de pensar la integración por los propios latinoamericanos. Que se haga o no depende de muchísimos factores, pero si América Latina utilizara esta bonanza económica relativa -que nadie sabe hasta cuándo va a durar, pero al menos en el 2012 quizás continúe-  y avanzar en términos sustantivos en la integración aprovechando esta coyuntura, estaría muy bien. No se trata como alguien me preguntó una vez de aprovechar que ahora están distraídos los norteamericanos y los europeos, no es que estén distraídos, no es aprovechar que no están mirando para entonces hacer nuestra integración, están muy atentos, el problema es que no pueden hacer otra cosa. Entonces, aprovechar esta bonanza, esta “distracción” de Estados Unidos y de Europa para avanzar. Una dirección positiva, es sin duda, la creación de la CELAC, la próxima creación de la CELAC, el primer organismo económico-político latinoamericano, que reúne a todos los latinoamericanos y caribeños, sin la presencia de Estados Unidos, ni ningún otro país extra regional.

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