CRISIS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS CHILENOS.

Por Patricio Valenzuela-Tomado de Fortín Mapocho

La sensación de que algo anda mal en los partidos políticos populares tradicionales, o más abiertamente su encapsulamiento o crisis, ante su incapacidad de proponer proyectos alternativos al modelo de mercado, que -al parecer- todavía se espera de ellos es un tema polémico y recurrente, al interior de las organizaciones sociales que siempre estuvieron marginadas de hecho y de derecho, o automarginados del sistema “bipolar” donde los dos bloques – autorizados oficialmente para hacer política-, se alternan por turnos para administrar del modelo neoliberal.

 
La sensación de que algo anda mal en los partidos políticos populares tradicionales, o más abiertamente su encapsulamiento o crisis, ante su incapacidad de proponer proyectos alternativos al modelo de mercado, que -al parecer- todavía se espera de ellos es un tema polémico y recurrente, al interior de las organizaciones sociales que siempre estuvieron marginadas de hecho y de derecho, o automarginados del sistema “bipolar” donde los dos bloques – autorizados oficialmente para hacer política-, se alternan por turnos para administrar del modelo neoliberal.

No obstante, reflexionar acerca de este punto, me parece de crucial importancia habida cuenta de la necesidad de homogenizar y aglutinar criterios alternativos de oposición, contornos y readecuaciones políticas, a que nos interpela la continuidad de la lucha, en un período tan incierto y transicional como el que nos plantea el horizonte del siglo XX1, con la mundialización de los mercados y el proyecto de dominio imperial del capitalismo occidental.

Alguna referencia a la historia reciente

Las últimas décadas del siglo XX, fueron pródigas en grandes acontecimientos políticos y sociales, que enmarcan los derroteros por donde se han de mover y remozar las luchas del siglo XXI.

* La caída de los Socialismos de Estado y las llamadas Democracias Populares
* La crisis de la Social Democracia y su adhesión posterior al neoliberalismo.
* Y finalmente, la expansión/mundialización del modelo neoliberal.

1.- la caída de los socialismos –que he llamado de Estado- y las democracias populares impuestas en Europa del este, eran- como quiera que fuesen-, un entente, un obstáculo para los planes y necesidades de expansión del capitalismo occidental.

Pero al mismo tiempo, representaban simbólicamente una esperanza y la expectativa para millones de seres humanos, con el secreto deseo que -en algún momento y desde adentro- surgieran y se fortalecieran corrientes de transformaciones políticas económicas y sociales – profundas que hiciesen florecer las mil flores prometidas –para como en el desierto chileno-, se hubiese abierto un período de reformas democráticas, que hubiesen salvado el socialismo, para el resto de la humanidad [no aquel “real existente” ], sino el socialismo “verdadero”.
Pero esto no sucedió. Así es que no podemos contar con hechos contrafactuales.

2.- La Social Democracia que surge como intento de impedir la onda expansiva de la revolución Rusa [1917], forzando a las clases dominantes del occidente desarrollado, a aceptar el “mal menor” centrando en el Estado [Estado de Bienestar] y su aparato ideológico/institucional, el locus de la redistribución del ingreso, mediante transferencias de beneficios a los trabajadores: educación pública gratuita, prestaciones de salud, vivienda, mejores salarios y estabilidad laboral, derechos de organización sindical, políticos etc.

Sin embargo, todos estos recursos ideológicos “gatopardistas”, afectaron negativamente las luchas revolucionarias de los trabajadores por dos razones:

a.]-La tendencia a la burocratización de los dirigentes sindicales, lo que los hizo vulnerables a la corrupción, la diferenciación y segregación al interior de la clase y

b.]- las burguesías dominantes; que solo persiguen la explotación y la ganancia de sus capitales [apátridas], se cansaron de ser “esquilmados” con los altísimos tributos, que implicaba mantener sobre sus hombros el peso de la burocracia estatal y sus aparatos de bienestar; subsidios de cesantía, sistema de salud, educación vivienda etc. Si a esto se suma la crisis del petróleo, se puede entender porque se produjo una coyuntura especial, para que las clase dominantes y sus representantes políticos neoconservadores [Tatcher, Reagan y otros], capitalizasen ese momento de inflexión mundial, para imponer –principalmente a los países pobres de la periferia, los indecibles daños patrimoniales laborales, económicos y humanos; [formalizados en el protocolo de Washington] y consubstanciales a la doctrina monetarista, la utopía de la regulación automática de los mercados, y el proyecto de dominio imperial.

3.-La noción de Neoliberalismo mas difundida, es aquella que sindica a la mundialización, como la hegemonización de la economía y -sobre todo- del capital financiero a la categoría de Leviatán, aherrojando a los Estados Nacionales, al rincón de la subsidiaridad. Con esa visión, se corre el riesgo de subestimar o no aquilatar en su verdadera dimensión, los movimientos reales y la función que asumen hoy los Estados-Nación, en el nuevo esquema mundial.
-Según mi modesta opinión-, este movimiento de asunción/autonomización de lo económico y financiero, ha trascendido el ámbito local de los Estados-Nacionales, para adquirir un rango de administración supranacional de decisiones, desde donde se articulan las trenzas de las grandes Empresas Transnacionales con el capital financiero [G-8, G-20]. Por lo tanto, se ha alterado el delicado equilibrio interno de la ecuación de dominación capitalista al interior de los Estados-Nación, vigentes hasta el siglo recién pasado.

Como sabemos ésta se asentaba en el equilibrio entre sus tres grandes pilares: la estructura económica, basada en la explotación/apropiación del trabajo excedente, y en la doble función político-ideológica asignada al aparato estatal: a.-] coercitiva/represiva, [policía, ejército, sistema carcelario, establecimientos constitucionales [quórum, binominal] normas e Instituciones encargadas de regular la apertura democrática y/o los grados de legitimación de los derechos de los trabajadores [ huelga, protestas y otros desafíos al sistema y b.- ] la organización y articulación del marco de consenso del aparto ideológico/cultural, [religión, familia, estructuras y orientación ideológica del aparato educacional, monopolio de los medios de comunicación de masas, prensa oficial escrita y virtual, televisión etc.]

Su función es –como sabemos-, [con] formar conciencias y subjetividades, encuadrándolas dentro de los marcos permitidos por el sistema, -de manera tal- que los explotados de las clases subalternas y/o el ciudadano común, introyecten ese orden dominante y sus valores, sin advertir las contradicciones y aporías de la sociedad real y concreta como la explotación, las desigualdades, la pobreza y marginación que se vive en el día a día, [si no se logra a través de un esfuerzo reflexivo y crítico conciente, develar los engaños e ideologemas camuflados en su retórica discursiva]. Este intento de “naturalización” del orden capitalista, es lo que se expresa en el establecimiento a nivel de la sociedad política [Estado], de categorías abstractas como: ciudadano, sociedad civil, igualdad constitucional ante la ley, representaciones parlamentarias mediáticas y pre-cocinadas, ritos electorales [sabemos hoy que se puede “fabricar” un elegido, según su exposición en los medios [TV], y según los millones que se este dispuesto a “invertir”] y otros mitos que jalonan el modelo de democracia liberal representativa.

Pues bien, después de este pequeño exordio, -reitero-. Esta delicada ecuación de equilibrio, alcanzada el siglo pasado, es la que se ha alterado con la mundialización de la economía. El juego de esos factores internos se ha movilizado. El consenso ha perdido importancia relativa. El capitalismo se ha sincerado, la nueva etapa -a la que la necesidad de sus leyes intrínsecas -que tiene el carácter enajenado de una fatalidad-, lo confronta de nuevo a la elección del “mal menor”, y se ve obligado a tener que prescindir de los engaños del consenso, como condición, al interior de los Estados-Nación para dar manos libres a sus tropelías. Hoy queda develado lo que el capitalismo siempre fue, violencia pura, impúdica, descarnada. Lo imponen razones más importantes que consideraciones morales o éticas del resto de la humanidad. Se trata del “salto cualitativo” de vida o muerte, el salto al vacío de la presente etapa, caracterizada por: la locura obsesiva de la ganancia, la competencia por los mercados mundiales, invasiones y guerras genocidas, para apoderarse de las fuentes energéticas, la depredación de los recursos naturales de los Países pobres y sus deletéreas consecuencias en para el clima, medio ambiente y el hábitat humano.

La encrucijada de los Partidos [antes populares y progresistas] del espectro chileno.

Es por estas razones, que cuando en el período de transición a la democracia [de una dictadura -que por lo demás ya había sido desahuciada por su patrones yankees]-, y todo pugnaba por sacarse de encima al sátrapa, que se había constituido en un estorbo para los capitales transnacionales impacientes por acceder a la explotación de un País ya manso y reciclado; que además, disponía de apetitosos recursos naturales y una legislación ad-hoc, previamente preparada para invertir con ganancias garantizadas. Solo faltaba encontrar aquellos operadores políticos ideales, aquellos uncidos por el imperio, -que habiendo propiciado el golpe militar- y junto a sus coaligados, renovados que ostentaban aún pomposos rótulos de socialistas y /o progresistas, pero que ya habían hecho actos de constricción perfecta y …… conversos al neoliberalismo eran los operadores políticos , adecuados para acometer con místico entusiasmo la implementación de la Constitución pinochetista y sus resguardos [democracia protegida], y el Protocolo de Washington, como una jaculatoria, en forma mas eficiente de lo que quizás nunca hubiese soñado el propio M. Friedman.

Dentro de este marco es evidente que los coaligados de la Concertación, -espacialmente los partidos [antes] populares, tenían que cortar todas las amarras con el pueblo y las demandas populares, adoptar un estilo cupular y co-participar en la administración de un modelo, que en ese momento aparecía como triunfante y avasallador, pero que en su practica real devino en un gran un fiasco, pues su práctica mundial lo ha llevado de crisis en crisis: [asiática, tequila, Argentina sub-prime etc. etc., solo por mencionar algunas], que dejaron al descubierto los mitos y falacias del mercado y la economía privada del laissez-faire, el control y regulación automática de los factores, que es solo la cobertura para las pretensiones de dominio imperial y la concentración del poder político y la riqueza en manos de unas cuantas Transnacionales y el capital financiero. Por su puesto pagadas por los trabajadores y el pueblo. Hoy –como sabemos-, en el ocaso de estos “juegos fatuos” del neoliberalismo, se vuelve a la regulación y control -por parte de los Estados, [ahora todos son keynesianos] reconociendo implícitamente la incapacidad de sujetar la ambición especulativa individual, los trucos y artilugios en su vano intento de inventar ganancias fáciles, desvinculadas del valor creado por los trabajadores –en su sentido amplio-. Esta vuelta atrás ya es un hecho y -se quiera reconocer o no-, las paradojas de la historia, en que el neoliberalismo, que partió sentenciando el fin de la historia, esta el mismo hoy en los resumideros de la historia. [Si es que de economía capitalista se habla]

Finalmente en la crisis de los partidos políticos populares chilenos, confluyen al menos dos factores 1.-] su adhesión al neoliberalismo y 2.-] la crisis del modelo de democracia liberal representativa.

El primero ya lo hemos comentado suficientemente.

El segundo; vale la pena darle una vueltecita más.
Como he expuesto; con la articulación a la red nodal del imperio y la mundialización/articulación a la nueva división internacional del trabajo, los Estados Nacionales pierden capacidad de autonomía y soberanía, quedando sobredeterminados por el sistema político mundial y pendiendo de las inversiones y las decisiones del capital financiero internacional, especialmente de las economías abiertas y desprotegidas como la chilena. Por lo tanto los partidos [antes populares] enfeudados al neoliberalismo poco o nada tienen que hacer o decir.

También –como sostengo mas arriba-, el hecho de que el consenso haya perdido importancia relativa y el modelo exija cada vez mas represión directa y sumisión del conjunto de la sociedad civil [excluyendo a la burguesía dominante], pone cada vez mas en claro, que bajo el marasmo de los Partidos [antes populares o progresistas] subyace una crisis mucho mas profunda del modelo de democracia liberal representativa. Esta que con reformas –según las etapas del desarrollo capitalista-, rige ya por lo menos tres siglos, ha sido tocada por la mundialización pues este hecho represivo, hace demudar como dijimos la verdadera cara del capitalismo. La gente no cree ya en los ritos electorales, mientras no sean informados y el elector no sea educado políticamente para desbrozar de entre toda esta maraña retórica y mediática sus verdaderos intereses.

Las alegorías de igualdad abstracta han quedado hoy demasiado expuestas, mientras la realidad cotidiana, transforma a los ricos en cada vez más ricos y a los pobres cada vez más pobres. Vemos que la plutocracia y el elitismo, provocan las crisis pero son los pueblos los que la pagan, mientras que sus causantes, se retiran en gloria y majestad con fabulosas indemnizaciones y jubilaciones millonarias.

Por ello creo que se abre un período re-fundacional de reflexión que registre los cambios a que nos desafía la nueva situación mundial.

Hoy los pueblos largamente marginados y considerados una masa de maniobra para populismos y/o furgones de cola, en alianzas de poder burgués, saltan a protagonizar la dirección de sus propios destinos: las luchas por su identidad sus tierras su cultura sus derechos etc., interpelan a aquellas sociedades basadas en la contradicción el ocultamiento y la mentira. Sus organizaciones sociales y gobiernos progresistas y/o revolucionarios -en parte del hemisferio latinoamericano-, abortaron los intentos del imperio, de estructurar definitivamente su dominio con tratados de libre comercio y el copamiento de su territorio con bases militares e intervenciones solapadas, cuyos fines son enfrentar a nuestros propios países en guerras fratricidas, en beneficio de las Transnacionales de la guerra y del imperio del capital.

No obstante ya se atisban en el horizonte, nuevas organizaciones “la llevarán” en el futuro. Ellas tendrán que ser democráticas, éticas, anteponiendo la integración de los pueblos latinoamericanos a los intereses de las clases dominantes, defensa de los intereses de nuestros recursos y el establecimiento de relaciones de producción socialistas y sustentables en el tiempo.

Eso nos llevará a solidarizar con países, que ya buscan nuevos derroteros de liberación: Bolivia, Ecuador, Venezuela Cuba, Nicaragua, y aún con gobiernos híbridos como Argentina y Brasil.

Tomado de Fortín Mapocho
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nuestro norte es el sur


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