Cambios estructurales

 

José Leiva

La lucha por revolucionar el modo de vida de nuestra sociedad tendrá éxito a medida que el pueblo logre niveles de organización democrática directa, que avance hacia una participación  donde canalice sus intereses y deseos. Las Asambleas Ciudadanas y Populares son instancias que cumplen con los requisitos de una democracia verdadera, factibles de ser la base de una Asamblea Constituyente o, en última instancia, de un gobierno provisional. Depende de la “clase política” darle paso a estas aspiraciones o reprimirlas, de aceptar un proceso transformador pacífico o entrar en una confrontación violenta con el pueblo. Es una batalla que recién comienza.

 

Cambios estructurales

José Leiva

“(La clase obrera en época de crisis) debe comprender que el sistema actual, aun con todas las miserias que vuelca sobre ella, engendra simultáneamente las condiciones materiales y las formas sociales necesarias para la reconstrucción económica de la sociedad. En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: “¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!” (Carlos Marx)
“Para que la enseñanza pueda cumplir su misión social con toda amplitud es necesario que sea: gratuita, única, obligatoria y laica. Gratuita, a fin de que todos los niños puedan beneficiarse de la cultura, sin otras restricciones que las que se deriven de su propia naturaleza; única, en el sentido de que todas las clases chilenas unifiquen su pensamiento y su acción dentro de las mismas aulas escolares; obligatoria, pues es deber del Estado dar a todos los miembros de la sociedad el mínimo de preparación requerido por la comunidad para la vida cívica y social; laica, con el fin de garantizar la libertad de conciencia y hacer que nada perturbe el espíritu del niño durante el periodo formativo”.
Pedro Aguirre Cerda, discurso presidencial del 21 de mayo de 1939

Los planteamientos de los estudiantes se centran, sobre todo, en cambios estructurales más que en ciertas mejoras de parche en el sistema educacional imperante. Plantean de fondo que la educación deje de ser una mercancía o “bien de consumo”, como dijo Piñera con afán eufemístico. El estudiantado aspira a que la educación deje de ser un mecanismo de apropiación de plusvalía y asuma un rol de servicio que beneficie al conjunto de la sociedad y no sea una fuente de lucro para los dueños del capital.

Evidentemente, esto significa todo un cambio en la concepción de ver la sociedad y su modo de vida. No es solo cuestión de la gratuidad de la enseñanza y de dónde sacar los recursos para su financiación sino que además contempla elementos valóricos como el de la dignidad, con el fin de que un graduado sea aporte real y de calidad al ejercer su profesión. Además exige garantías para no ir a parar al “ejército de desempleados” y cumplir con las expectativas que se forjó como estudiante en el momento que comenzó a definir y a optar por la profesión elegida, o sea trabajar para lo que estudió. Esto tiene que ver con todos los ámbitos de la vida económica, social y política del país. Por tal razón, sería un profundo error analizar y enfrentar el problema educacional exclusivamente dentro del marco de ese solo ámbito y aislarlo del contexto global, del resto de las esferas económicas, políticas y sociales.

Claridad

Durante la exposición de los estudiantes ante la Comisión de Educación del Senado dejaron perplejos a los senadores al mostrar un conocimiento profundo de la situación y de los cambios necesarios que se deben realizar. Más que una explicación de la crisis educacional fue una demostración de la perversidad del sistema y de su crisis generalizada. Una demostración clara de la incapacidad del parlamento, del gobierno y de los partidos políticos para realizar cualquier cambio. Evidenció el comienzo de una lucha por las transformaciones estructurales que necesita nuestro país.

La claridad y el conocimiento de causa han evolucionado en una firme conciencia política que ha transformado al estudiantado en líder de la movilización por los cambios. El apoyo masivo de la población más que reflejar una simpatía por la causa educacional expresa el descontento por su propia situación y el reconocimiento del camino elegido por el estudiantado al luchar por sus intereses. En este contexto, la capacidad que tenga cada sector para expresar con la misma claridad que los estudiantes sus exigencias políticas reflejará el estado de su conciencia y la voluntad de luchar por la consecución de éstas, el conocimiento de su situación es el fundamento de su actuar por modificarlo.

El éxito del movimiento social reside exclusivamente en la unidad de todos los sectores más la determinación de alcanzar las metas propuestas. No obstante la diversidad de intereses en la solución de sus necesidades, lo común es que en todos los ámbitos de la vida social se requieren transformaciones estructurales. La salud se ha transformado en una mercancía llevando a la salubridad hace muchos años al límite de la catástrofe e indecencia; el problema de los pueblos originarios reside igualmente en el sistema económico que arrasa con las costumbres y modo de producción históricas, además de sus culturas y formas de vida, avasalladas por los intereses del gran capital; el trabajo se ha transformado en una labor esclavizante. A ello se suma la creciente precariedad, pues el sistema laboral impide cualquier forma de protección para garantizar la fuente laboral dejando a los trabajadores totalmente a merced de los grandes capitalistas.

En este contexto, también es necesario aclarar que existe una diferencia abismal entre los grandes capitalistas y los de las MIPYMEs (micro, pequeñas y medianas empresas). Éstos últimos viven una situación de permanente indefensión, similar a la de los trabajadores asalariados. El problema energético y medioambiental se rige por los mismos parámetros del libre mercado, donde no existe  interés alguno por el entorno medioambiental ni la salud de la población. Los conflictos que aquejan a la gran mayoría de la población se resuelven con cambios estructurales. Son transversales a la mayoría de la población como también lo es el enemigo común: las grandes corporaciones empresariales y el modelo neoliberal.

La crisis sistémica y terminal

La crisis del sistema capitalista, en general, y la del modelo neoliberal globalizado (imperialismo), en particular, han sacado a flote todos los problemas de la sociedad que estuvieron ocultos por años. Se sabe el carácter cíclico de estas crisis, pero lo novedoso es la envergadura que ha alcanzado, un nivel mundial y generalizado no conocido con anterioridad. A lo anterior, se suma la incapacidad de los políticos y gobernantes imperialistas para encontrar una alternativa que permita dar un cauce pacífico a la solución de la crisis. La situación, los obliga a dejarse llevar más por la inercia natural de las leyes capitalistas: guerras geopolíticas, con el fin de dominar el sector energético, con vista a una conflagración mundial, si antes no encuentran otra salida que, de todas maneras, tendrá ribetes de conflictos armados como guerras civiles, revoluciones y dictaduras.

Todas las medidas tomadas por los gobiernos de EEUU y Europa sólo han servido para dar un respiro al sistema financiero, salvarlo insuflándole enormes cantidades de dinero. Pero las bolsas siguen cayendo y los bancos siguen quebrando.

La Organización de las Naciones Unidas, que pretendía en sus orígenes ser el ente estabilizador, centro de solución de conflictos entre los países y portadora de la paz, se ha transformado en el instrumento político y diplomático del imperialismo, fundamentalmente del estadounidense, para desarrollar sus guerras expansionistas y de dominación. El mundo unipolar bajo el dominio norteamericano impone sus políticas a través de la ONU o su órgano armado la OTAN. Yugoslavia, Afganistán, Irak y ahora Libia han sido sus principales víctimas con las habituales falacias aplicadas a estos casos que se desmoronan al poco andar. Con el falso pretexto de evitar víctimas inocentes han llevado a destruir una nación con más de 7 mil operaciones de bombardeos y una crisis social de largos años, únicamente para apropiarse del petróleo, sus reservas de agua subterráneas e instalar una base militar. Libia está en proceso de transformarse en cabeza de playa para la conquista de África. La ONU y su secretario general están jugando el triste papel de dar legalidad a las guerras del imperialismo.

No obstante, los pueblos se alzan y luchan por su emancipación. En todos los continentes se producen estallidos y grandes movilizaciones exigiendo cambios de fondo en las sociedades. Las instituciones estatales son incapaces para contener o canalizar el descontento. El sistema capitalista entró en una crisis y no se vislumbra una salida que le permita  repetir sus ciclos históricos, sin conducir a la destrucción del planeta y de todas sus formas de vida. Es una crisis terminal, que requiere el cambio a un sistema donde el ser humano no sean una simple mercancía. Estamos frente a la necesidad de impulsar una revolución en la forma de vida en el planeta. La mancomunidad de los pueblos, la conciencia de transformar el mundo podrá eliminar el peligro del fin de la humanidad.

El gobierno, la oposición, la izquierda y el pueblo

En Chile, ante el auge de las movilizaciones sociales y principalmente las de los estudiantes, el gobierno ha cometido innumerables errores, que rayan en la estupidez. Realiza denodados esfuerzos por desperfilar el accionar social prohibiendo sus formas de expresión, no autorizando las manifestaciones o cambiando el trazado de las marchas y lugares de concentración. En contextos de este tipo, la estupidez es señal de perplejidad, de confusión e incapacidad de resolver los problemas, es muestra de impotencia. Cuál de todos los ministros dice más tonterías y crea mayor confusión en el gobierno, viéndose obligados a desdecirse o corregir dichos de otros. Ni hablar de Piñera, del cual frecuentemente es necesario explicar sus dichos o reinterpretarlos: en internet son famosas sus frases por lo ridículas, absurdas o demostrativas de su ignorancia. A estas alturas, no hay dicho o gesto que pueda otorgar credibilidad al gobierno, administrador de un sistema a punto de caer al precipicio. La desesperación lo va conduciendo a una escalada en el accionar represivo, pasando por un sinfín de formas de desacreditar al movimiento social, amedrentamientos de sus dirigentes, intentos de crear divisiones mediante negociaciones segmentadas, represiones selectivas lo cual permite avizorar la declaración de un eventual estado de sitio. Para ello, utlizará a las instituciones del Estado destinadas a esos fines: Carabineros, Policía de Investigaciones e incluso los militares, si fuera necesario, con la conformación de grupos paramilitares, como se hizo en el gobierno de la Unidad Popular.

En este marco, a la Concertación se le presentan dos caminos. En el caso hipotético de afirmarse el modelo y salir de la crisis, se mantendrá como coalición y hará nuevos esfuerzos por retornar al gobierno. Pero su debilidad creciente evidencia el fin de este conglomerado. Cumplió su ciclo junto al modelo y parte de los partidos socialistas, PPD, radicales e incluso de la DC al asumir nuevos roles con los movimientos sociales, retornando a definiciones históricas y discursivas mostrando también su esencia oportunista. Sin embargo, estos partidos y los personajes que los componen, perdieron toda autoridad moral para ser los líderes del nuevo movimiento emancipador que está surgiendo desde el estudiantado. Hoy, el haber pertenecido al gobierno de la Unidad Popular, como colaboradores y ministros de Allende y el hecho de  haber sido presos políticos,  torturados y exiliados durante la dictadura militar, no les asegura el liderazgo del   movimiento popular que los desprecia por su papel de legitimadores y administradores del modelo neoliberal impuesto por la dictadura.

El Partido Comunista de forma retardada — se demoró 20 años— entró al parlamento y lo pudo hacer sólo cuando el modelo empezó a resquebrajarse. Se plegará a los designios de la Concertación con el intento de salvar la institución a la que tanto esfuerzo le costó llegar. Asumirá el rol de intermediario entre las instituciones estatales y el movimiento popular. Mantendrá su discurso pseudorrevolucionario y de pseudolucha, intentará ampliar su incidencia en los movimientos sociales, criticará al sistema y su necesidad de cambio, pero en los hechos será un obediente seguidor de la institucionalidad vigente, orientando sus esfuerzos a ganar  votos las próximas elecciones municipales.

La atomización de las fuerzas revolucionarias es una de las principales debilidades del movimiento social. Toda la experiencia política de lucha se diluye y pierde por falta de acuerdos y consensos. La cantidad de propuestas, ideas, análisis, accionar diverso, etc. inducen más a la confusión que a ser un real aporte a la lucha popular y a la unidad. La triste realidad es que el escepticismo de las masas con respecto a los partidos también abarca a las organizaciones revolucionarias.

El pueblo de forma independiente y espontánea genera movimientos sociales que, en muchos casos, alcanzan carácter político siendo el más destacado en la actualidad, el de los estudiantes. El rechazo a la “clase política” y a los partidos más tiene que ver con un sentimiento de frustración por no sentir sus intereses representados en las actuales organizaciones políticas, por la incapacidad de éstas para entender la realidad y trazar un accionar conducente, que por  dejar de ser vigentes o necesarias en la conducción política.

Por el contrario, cada vez es más necesario tener una organización preparada teóricamente y con experiencia para asumir el liderazgo en la lucha, ser el interlocutor con todas las demás clases y sectores sociales, desarrollar vínculos de confianza que permitan demostrar unidad, organización y capacidad para ser alternativa real al sistema capitalista. La necesidad de crear esa organización se torna acuciante a medida que se agudiza la crisis. Las organizaciones existentes no satisfacen las características inherentes al conductor en la lucha política. Hasta el momento se vislumbra una gran capacidad dentro del estudiantado para transformarse en vanguardia política, pero para ello debe expandirse a los demás sectores del pueblo y asumir sus intereses con la misma seriedad y firmeza que los específicos de la educación.

Las medidas tomadas para enfrentar la crisis por el último gobierno de la Concertación y el actual de la Alianza, se han orientado a dirigir la producción al consumo interno, pero eso no va a durar mucho. Han servido para mantener cierta estabilidad y crecimiento relativo esperando la reactivación económica en el primer mundo que no tiene por dónde venir. Más se avizora la profundización del descalabro económico que el éxito favorable. A Chile se acerca de forma acelerada y sus efectos recaerán primeramente en los trabajadores subcontratados y con posterioridad sobre los de planta. Sólo entonces asumirán un rol protagónico en la consecución de los cambios estructurales, mientras tanto no sobrepasarán el ámbito de mejoras económicas.

Cambios en el sistema económico

Todos los cambios estructurales, sean cuales fueren, necesariamente deben pasar por cambios en el plano económico. La principal contradicción está entre el gran capital y el desarrollo nacional. Al capital financiero no le interesa salvaguardar el medio ambiente, la población del país ni el desarrollo de la industria nacional; su misión es llevarse gran parte de las ganancias al exterior. En este sentido, el principal cambio estructural de la economía es la nacionalización o pasar al control del Estado toda la gran empresa, especialmente la minera. Además, es indispensable nacionalizar el sistema financiero causante principal del descalabro económico y tantos males a la población; nacionalizar las empresas energéticas, comunicacionales y todas las que poseen un carácter estratégico. Sólo de esta manera se podrán crear las condiciones y los recursos necesarios para realizar las transformaciones en todas las esferas de la vida social que las requieran.

Cambios en la institucionalidad estatal

Chile es administrado por una institucionalidad ilegítima desde 1973 y jamás se ha intentado revertir esta situación. En ello se nota el carácter oportunista y demagógico de los partidos que se consideran democráticos y de los trabajadores. De la derecha huelga hablar, la institucionalidad jurídica y la democracia son para ella un instrumento útil en ciertos contextos, no un principio político o ético. Salvador Allende no dudó en pretender convocar a un plebiscito ante la grave crisis que estaba atravesando el país, pero la derecha ante esa eventualidad se anticipó y aceleró el golpe de Estado.

La oligarquía siempre le tuvo temor a la democracia y al desarrollo del país. A Balmaceda le hicieron la guerra civil cuando puso empeño en controlar la producción salitrera en manos de los ingleses para construir una infraestructura industrial en el país; Pedro Aguirre Cerda enfrentó con firmeza el intento de golpe de Estado e impulsó un profundo plan de industrialización del país que se mantuvo hasta la dictadura militar; a Salvador Allende no se le perdonó la nacionalización del cobre y de las cien mayores empresas del país. Cada acto que favoreciera al pueblo fue engendrando un mayor temor y odio en el imperialismo y la gran burguesía nacional.

Todo lo construido desde 1973 hasta ahora en la esfera jurídica jamás ha sido representativo ni legítimo ni menos democrático, con la sola excepción del plebiscito de 1988 (que terminó por afianzar el sistema). Así como Patricio Aylwin, el primer presidente de la era Concertación, tildó al poder judicial de falta de coraje para enfrentar las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura militar, también se puede decir que a él y a los gobiernos sucesivos les faltó valor para cambiar la institucionalidad impuesta por los militares a punta de fusiles.

Se perderá la posibilidad de transitar de forma pacífica a un nuevo sistema social si la “clase política”, ante la crisis actual no asume la voluntad de escuchar al pueblo, a ese  90% de la población que pide cambios y el diseño de un proceso que permita iniciar una transición a una verdadera democracia participativa. Iniciada esta transición todos los sectores sociales podrán expresar sus intereses convocando a una Asamblea Constituyente.

Formas de lucha

Cada época, cada momento histórico y concreto, tiene sus formas de lucha. Hoy, es el momento de la lucha de masas, de los movimientos sociales. Los métodos imaginativos, creativos, propios de nuestra identidad cultural, librados por el estudiantado en su movilización corresponden a la peculiaridad de épocas en efervescencia. Lo que ayer era exitoso como forma de lucha: cadenazos, voladuras de torres eléctricas, guerrillas, acciones militares, insurrecciones, hoy pueden ser nocivas e inconducentes. Son reflejo de los afanes individualistas ajenos a los intereses de las grandes masas y actuar de forma voluntarista. Todas las estrategias, tácticas y planes, todo accionar que atente contra las movilizaciones sociales, contra su organización y elevación a niveles políticos son simplemente acciones oportunistas, que cuentan con el afán de figuración de los “tontos útiles” de siempre al servicio de la oligarquía financiera.

En el nivel de desarrollo del modelo neoliberal es inevitable la apertura democrática y la necesidad de mayor participación de las masas en las decisiones políticas. No solo “engendra las condiciones materiales y formas sociales para la reconstrucción económica de la sociedad”, sino también de la jurídica y política.

La lucha por revolucionar el modo de vida de nuestra sociedad tendrá éxito a medida que el pueblo logre niveles de organización democrática directa, que avance hacia una participación  donde canalice sus intereses y deseos. Las Asambleas Ciudadanas y Populares son instancias que cumplen con los requisitos de una democracia verdadera, factibles de ser la base de una Asamblea Constituyente o, en última instancia, de un gobierno provisional. Depende de la “clase política” darle paso a estas aspiraciones o reprimirlas, de aceptar un proceso transformador pacífico o entrar en una confrontación violenta con el pueblo. Es una batalla que recién comienza.

 

Be Sociable, Share!

the attachments to this post:


Movimiento_Estudiantil_2011


Comments are closed.

Videos, Slideshows and Podcasts by Cincopa Wordpress Plugin