Aproximaciones a la pugna de visiones frente a Libia

Alejandro de Vivar

América Latina ha sufrido la conquista, el sojuzgamiento, la primera independencia, el injerencismo del imperialismo provocando guerras fraticidas o golpes de estado, o directamente invadiendo naciones[15], con elites  y fuerzas armadas vendepatria que torturan y asesinan a su propio pueblo. La asfixia de la economía del gobierno popular de Allende, la organización y dirección de la Contra en Nicaragua, el infame bloqueo por más de medio siglo a Cuba y, sobre todo, la persistencia de la amenaza de una nueva ola de avasallamiento a nuestros pueblos, nos hace aferrarnos con dientes y uñas al principio de la autodeterminación de los pueblos.

Aproximaciones a la pugna de visiones frente a Libia

Alejandro de Vivar

“Las migraciones, expulsiones o exterminios descolocaron los sentidos de realidad y esto fue reforzado con una secuencia vertiginosa de imágenes que no tenían conexión evidente entre sí, y que se producían y se repetían insistentemente. Imágenes que presentaban como realidad paisajes desconocidos y fragmentados, incapaces de referir ningún tipo de proceso.

(Sentidos, medios y emancipaciones – Ana Esther Ceceña – La Jiribilla[1])

 

Antecedentes

En Rebelión[2], el profesor Waleed Saleh critica a los intelectuales que trabajaron a favor de Gadafi y, eventualmente, vendieron sus conciencias, y termina sentenciando: “Tarde o temprano sus autores tendrán que explicar su inadmisible actitud.”.

 

Introducción

El hecho de la publicación del artículo de marras me dio una nueva perspectiva ante las diferencias de opinión entre algunos líderes de la izquierda latinoamericana y algunos pensadores de la izquierda europea frente al alzamiento contra Gadafi en Libia.

Este artículo es una pauta para adentrarse en un proceso de reflexión que se está revelando muy complejo y que, hoy más que nunca, es indispensable.

 

Primera aproximación: Oda a Stalin[3]

Superada la Guerra Civil y derrotadas las potencias invasoras, la joven Revolución de Octubre comenzó la construcción del socialismo y la intensificación el trabajo internacionalista. Las conquistas técnico científicas, el crecimiento industrial y el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo soviético atrajeron la simpatía de millones de revolucionarios, izquierdistas y progresistas, mientras el imperialismo intensificaba la labor de zapa y preparaba las condiciones para destruir la experiencia soviética.

La Gran Guerra Patria, la lucha mundial contra el fascismo y la derrota del Eje situaron a la URSS en un sitial de honor de la humanidad. Nació la Guerra Fría.

Las denuncias contra la barbarie desatada en nombre del socialismo fueron encasilladas en el trotskismo o en el imperialismo. La historia reciente y la lucha antiimperialista protegía a la dirigencia soviética.

La denuncia de Jruschov en el XX Congreso del PCUS tardó años (en la mayoría de los casos) en ser comprendida y aceptada en toda su magnitud por la militancia comunista internacional.

 

Segunda aproximación: Pinochet, imagen y realidad[4]

Pinochet es derrotado en el plebiscito de octubre de 1988 y termina por entregar la banda presidencial a Patricio Aylwin, representante de la Concertación, en 1990.

Ocho años después, la detención de Pinochet en Londres provocó una gran alegría en todo el orbe. Pueblos que solidarizaron con el pueblo chileno desde el mismo día del golpe, apoyaron su lucha y se movilizaron contra la dictadura, no cabían en sí de gozo. Un genocida detenido. El héroe, el juez Garzón.

La caída del ex-dictador auguraba una nueva era para los derechos humanos y constituía una advertencia a todos los dictadores del mundo.

La realidad es que el modelo neoliberal implantado en Chile por la dictadura perdura hasta hoy, hábilmente administrado y profundizado por los sucesivos gobiernos de la Concertación. Los propiciadores del golpe de Estado contra el gobierno de Allende fueron los mismos que pocos años atrás se felicitaron mutuamente como adalides de la democracia: Aylwin y Jarpa.[5]

Las instituciones y organizaciones que propiciaron el Golpe, prepararon las condiciones, participaron en la represión, así como las Fuerzas Armadas, salieron fortalecidas de la dictadura, salvo algunos cientos condenados por violaciones a los Derechos Humanos, a fuer de conductas individuales. No hay responsabilidad institucional.

Por añadidura, Pinochet no propició el Golpe (Aylwin, Jarpa, Sáenz, Corte Suprema, etc.), no lo organizó (Merino, Leigh, Carvajal, Benavides, Arellano, entre otros), no lo impulsó (Merino, Leigh, la CIA) ni lo coordinó (Carvajal). Una vez controlado el país, Pinochet impuso la antigüedad del arma para erigirse como el gobernante.

Raya para la suma: el régimen impuesto por la dictadura militar, salvo el terrorismo de Estado, perdura hasta hoy. Existe un estado de derecho que protege a los sumisos, pero no garantiza los derechos humanos básicos: alimentación, salud, educación, vivienda, trabajo. Tampoco garantiza la libertad de expresión para los medios antidictatoriales[6] o independientes[7].

 

Tercera aproximación: Los bombardeos a Yugoslavia y la detención de Pinochet

(descanso en algunos extractos del excelente análisis de Paco Peña[8])

“El proceso imperial en curso, que constituye el rasgo dominante de nuestra época, necesitaba completarse con un proyecto estratégico global en el campo de la seguridad. Éste fue elaborado y aprobado por la Otan en abril de 1999, en plena guerra contra Yugoslavia.

De dicho proyecto se ha desprendido “naturalmente”, su corolario jurídico, el llamado “derecho de injerencia”, que trata de camuflar su verdadero objetivo, esto es, el intento imperial de sometimiento y sojuzgamiento de los pueblos.

“El principio de territorialidad de la justicia, que había sido aceptado hasta nuestros días en las relaciones entre Estados, es desde ahora cuestionado y so pretexto de defender los derechos del hombre se ha impuesto una nueva perversión: el derecho de injerencia judicial.

“Considerado retrospectivamente, el caso Pinochet sirvió para legitimar una justicia internacional que desde entonces se ha dedicado con saña, y prioritariamente, a perseguir a los enemigos del Imperio, invocando por cierto su imparcialidad, ecuanimidad y espíritu universalista.

“El derecho a hacerse justicia por su propia cuenta, así como el derecho de injerencia tienden a desarrollarse y podrían transformar al mundo en una gigantesca jungla gobernada por la ley del más fuerte. Edulcorado con las mejores intenciones, sus funestas consecuencias no dejarán de acentuarse en los países del Tercer Mundo porque, curiosamente, los crímenes contra la humanidad parecieran ser un producto exportado casi exclusivamente por los Estados subdesarrollados del planeta.

 

Cuarta aproximación: La inmediatez de la verdad

Las imágenes de las atrocidades de los regímenes de Hitler o Stalin demoraron en llegar: no había satélites ni Internet.

“Esta ilusión de “transparencia”, junto a la autoridad y legitimidad que la acompañan, ha pervertido como ningún medio anterior nuestra relación con los objetos y con nuestra propia conciencia. En el nuevo horizonte de ingeniería visual en el que vivimos, nos parece que podemos apoderarnos de todo sin esfuerzo ni rodeos, en la inmediatez de una mirada limpia, absoluta, liberada de los enojosos trabajos de la memoria, el discurso y la inteligencia: la cámara por fin nos proporciona una experiencia bruta, la experiencia por antonomasia, ésa que nos prometió en vano la filosofía y la ciencia de la Ilustración (ilusión terrible cuya banalidad y frustración se pone ejemplarmente de manifiesto en la obsesión fotográfica del turista, al que la experiencia de la cámara le parece mucho más pura e intensa que la de su propia mirada y, por supuesto, infinitamente más completa que la de cualquier “relato” que pueda recibir o construir).”[9]

Para muchos de los pensadores europeos, el Magreb es el vecindario inmediato. Comparten y trabajan con marroquíes, argelinos, libios, egipcios, tunecinos. Algunos han vivido parte de sus vidas en uno o más países norafricanos.

De este modo, cuando en la televisión vieron las imágenes de los alzamientos y las represiones, hubo una inmediata identificación con los sublevados. Cual realidad aumentada, al compromiso con la justicia social y la indignidad por los atropellos se le sumaba la identificación con las personas. El peso emocional era incontrarrestable, para ello los medios se especializan, y la conclusión era clara como la verdad: es el Bien contra el Mal.

Entonces, cuando las entrañas nos muestran la “verdad”, sabemos que tenemos la razón y nuestra trayectoria nos garantiza nuestra superioridad moral.

“A diferencia de la izquierda de América Latina, la patética versión europea ha perdido todo sentido de lo que significa hacer política. No intenta proponer soluciones concretas a los problemas, y sólo es capaz de tomar posiciones morales, en particular la denuncia de dictadores y las violaciones de derechos humanos en tono grandilocuente. La izquierda social democrática sigue a la derecha con algunos años de retraso y no tiene ideas propias. La izquierda “radical” se las ingenia para denunciar a los gobiernos occidentales de todas las maneras posibles y al mismo tiempo pedir que esos mismos gobiernos intervengan alrededor del mundo para defender la democracia. Su falta de reflexión política los hace altamente vulnerables a las campañas de desinformación y a volverse aficionados pasivos de las guerras de EE.UU.-OTAN.”[10]

 

Quinta aproximación: La superioridad moral y el latinoamericanismo

“España nos trajo el Medioevo: inquisición, feudalidad, etc. Nos trajo luego, la Contrarreforma: espíritu reaccionario, método jesuítico, casuismo escolástico. De la mayor parte de estas cosas, nos hemos ido liberando, penosamente, mediante la asimilación de la cultura occidental, obtenida a veces a través de la propia España. Pero de su cimiento económico, arraigado en los intereses de una clase cuya hegemonía no canceló la revolución de la independencia, no nos hemos liberado todavía. Los raigones de la feudalidad están intactos. Su subsistencia es responsable, por ejemplo, del retardamiento de nuestro desarrollo capitalista.”[11]

Hace cinco siglos los conquistadores europeos sojuzgaron a los pueblos aborígenes. En torno a la tierra se organizaron las oligarquías agrarias, con indígenas entregados en encomiendas por los reinos europeos. En torno a la tierra se alzaron los pueblos indígenas contra el dominio criollo, y en torno a la tierra continuaron las luchas entre la burguesía agraria y los trabajadores del campo.

“Bajo una aristocracia indígena, los nativos componían una nación de diez millones de hombres, con un Estado eficiente y orgánico cuya acción arribaba a todos los ámbitos de su soberanía; bajo una aristocracia extranjera, los nativos se redujeron a una dispersa y anárquica masa de un millón de hombres, caídos en la servidumbre y el “felahísmo”.”[12]

Para el capitalismo la tierra produce renta y es mercancía. Las compras masivas de tierras por parte de transnacionales[13], el patentamiento de plantas y semillas[14], y la conquista a sangre y fuego de territorios inexplorados con el beneplácito de gobiernos “progresistas”, están lentamente asfixiando a pueblos enteros, además de atacar la soberanía alimentaria.

América Latina ha sufrido la conquista, el sojuzgamiento, la primera independencia, el injerencismo del imperialismo provocando guerras fraticidas o golpes de estado, o directamente invadiendo naciones[15], con elites  y fuerzas armadas vendepatria que torturan y asesinan a su propio pueblo. La asfixia de la economía del gobierno popular de Allende, la organización y dirección de la Contra en Nicaragua, el infame bloqueo por más de medio siglo a Cuba y, sobre todo, la persistencia de la amenaza de una nueva ola de avasallamiento a nuestros pueblos, nos hace aferrarnos con dientes y uñas al principio de la autodeterminación de los pueblos.

“Como todo concepto, la autonomía indígena contemporánea debe ser comprendida en su contexto histórico: la lucha de los pueblos originarios por conservar y fortalecer su integridad territorial y cultural por conducto de autogobiernos que practican la democracia participativa y enfrentan –con una estrategia antisistémica– la rapacidad y violencia del sistema capitalista en su actual fase de trasnacionalización neoliberal.”[16]

 

Palabras finales

La honestidad intelectual y el compromiso revolucionario de varios de los que podrían sentirse aludidos no están en cuestión. Pero la dispersión se ha convertido en una componente del “imperialismo humanitario”.

Valdría la pena repasar las reflexiones de Fidel, partiendo por Leer a Fidel (Adolfo Gilly )[17] y terminando con El pensamiento roto (Carlo Frabetti)[18]


[12] ibid.

 

Be Sociable, Share!

the attachments to this post:


libia-bombardeo


Comments are closed.

Videos, Slideshows and Podcasts by Cincopa Wordpress Plugin